No es cama, ni es león
y desaparece en cualquier rincón
Tengo tinta, tengo plumas
y brazos tengo, además,
pero no puedo escribir,
porque no aprendí jamás.
Donde nadie sube, trepo,
donde nadie anda, trisco,
muy poco estoy en el valle,
pues lo mío son los riscos.
Por aquel camino va
caminando quien no es gente;
adivínelo el prudente
que el nombre se quedó atrás.
Es que el pobre ve tan poco
que tampoco mira ya,
topa que topa que topa,
con la topa lo hallarás.
Topó mi padre en la iglesia
con uno vestido de negro,
ni era fraile, ni era cura,
que era lo que dije primero.
Es tan grande mi fortuna
que estreno todos los años
un vestido sin costura,
de colores salpicado.
Larga y lisa, larga y lisa,
llevo puesta una camisa,
toda bordada, bordada,
sin costura ni puntada.
Salta y salta por los montes,
usa las patas de atrás,
su nombre ya te lo he dicho,
fíjate y lo verás.
Grandes patazas,
chicas manitas,
lindos colores
en mis alitas,
salto y no sé
dónde caeré.
Soy un animal pequeño,
piensa mi nombre un rato,
porque agregando una «n»
tendrás mi nombre en el acto.
El roer es mi trabajo,
el queso mi aperitivo
y el gato ha sido siempre
mi más temido enemigo.