El tenedor
Un animalito
con cuatro dientes,
que nos trae comida
muy diligente.
Un animalito
con cuatro dientes,
que nos trae comida
muy diligente.
Lo usa el tendero
para comer,
lo lleva entero
si sabes leer.
Dicen que tiene y no tiene,
mucho pincha, poco retiene.
Cuatro patas tiene,
así como asiento;
de ella me levanto
y en ella me siento.
Con patas y espalda,
no se mueve ni anda.
Todos me buscan
para descansar
si ya te lo he dicho
no lo pienses más.
Aunque de comida voy cargado
la gente me vacía
y nunca soy tragado.
En la mesa me ponen
y sobre mí todos comen.
Aunque tengo cuatro patas
yo nunca puedo correr,
tengo la comida encima
y no la puedo comer.
Adivíname ésa.
Pino sobre pino,
sobre pino, lino,
sobre lino, flores
y alrededor amores.
Tengo patas bien derechas,
mas no me puedo mover,
llevo a cuestas la comida
y no la puedo comer.
En el campo fui nacida
vestida de verdes ramas
y al pueblo me trajeron
para servir a las damas,
a mí todo me regalan,
caramelos, miel, melada,
mas yo todo lo reparto
porque no sé comer nada.
Sube llena,
baja vacía,
y si no se da prisa,
la sopa se enfría,
No pienses que es una col,
o que baila el chachachá;
búscala sobre tu cama,
que yo te la he dicho ya.
¿Quién será la desvelada,
lo puedes tú discurrir?
día y noche está acostada
y no se puede dormir.
De nada me sirven
estas cuatro patas,
que quieta estoy siempre,
sobre mí, el durmiente.
Cuatro patas tiene
y no puede andar
también cabecera
sin saber hablar.
Una señorita
de carnes muy blandas,
que sin ser enferma
siempre está en la cama.
Aunque al dormir me consultan
nunca suelo contestar.
Cuanto más se moja
más te seca. ¿Qué es?
Tengo dientes y no muerdo,
desenredo con cuidado,
caminos abro en tu pelo,
ya sea liso o rizado.
Te lo digo y
no me entiendes
no tengo boca y
si tengo dientes
La cara que yo acaricio
dejo de seda al momento,
porque ni un pelo se resiste
a mi marcha, ¡buen invento!
Si me mojas hago espuma
con ojitos de cristal
y tu cuerpo se perfuma
mientras llega mi final.
En los baños suelo estar,
aunque provengo del mar.
Tiene luna,
no es planeta;
tiene marco
y no es puerta.
Soy liso y llano en extremo,
y, aunque me falta la voz,
digo en su cara a cualquiera
la más leve imperfección;
contesto al que me pregunta
sin lisonja ni aflicción,
y si mala cara pone,
la misma le pongo yo.
Muy bonito por delante
y muy feo por detrás;
me transformo a cada instante,
pues imito a los demás.
Quien me mira se refleja
así nadie tendrá una queja.