adivinanzas de costura y plancha

Las tijeras

Yo con mi hermana gemela
andamos siempre al compás,
con la boca por delante
y los ojos por detrás.

Las tijeras

Dos hermanas diligentes
que caminan al compás,
con el pico por delante
y los ojos por detrás.

Las tijeras

Pico sin tener enojos
y, sin nacer, soy de corte,
pero muchos, con arrojos,
los dedos, viendo mi porte,
me los meten por los ojos.

Las tijeras

Seguro que en tu casa está
si no lo sabes no importa.
Pero ¿qué cosa será
que cuanto más larga más corta?

Las tijeras

Cuanto más largas
más cortas,
cuanto más cortas
más largas.

La tela

Te la digo, te la digo,
te la vuelvo a repetir;
te la digo veinte veces
y no me la sabes decir.

La plancha

Cuando me caliento hasta los talones
aliso camisas y pantalones.

La plancha

Cuando pasa
¡cómo pisa!,
deja rasa
la camisa.

La plancha

Un pie grave, ardiente y plano,
va dejando el campo llano
y, al pasar, su calentura
va dejando en la llanura.

La plancha

¿Quién es esa señora,
que tiene la propiedad,
de estirar bien lo arrugado
y de arrugar lo estirado,
con igual facilidad?

La plancha

Locomotora no soy,
mas cuando con vapor voy,
dejo muy alisado
si me usan con cuidado.

La máquina de coser

Tengo pie y no tengo boca,
hilo meto, hilo asomo,
tengo dientes y no como.

La madeja

Dama da,
dama deja,
y no se queja
de lo que deja.

El hilo

Una cosa
que no es cosa
y lo es.

El hilo

Largo, largo, como un camino
y cabe en un «pucherino».

El hilo

Y lo es, y lo es
y no me lo adivinas
en un mes.

El hilo

Tan largo como un camino,
proviene de vegetal,
y a pesar de su extensión,
en un cesto puede estar.

El dedal

Don dedín tiene un sombrero
para no hacerse agujeros.

El dedal

Vengo al mundo a trabajar,
y tengo tan mala suerte,
que todos me pinchan el culo,
y yo no me puedo quejar.

La cremallera

Una señora, muy aseñorada,
tiene muchos dientes
y se cose a puntadas.

El botón

Si bien empiezo con bo,
no soy bota ni botijo,
¡bobo, tonto!,
¡qué lo he dicho!

Los botones

Pequeños, redondos, con agujeritos,
valemos muy poco, solos o juntitos,
mas de nosotros depende
el buen vestir de la gente.

El algodón

Siempre de mí dicen algo,
aunque muy humilde soy;
no soy señor y me tratan,
con la nobleza del don.

El algodón

Verde fue mi nacimiento
y amarillo fue mi abril;
tuve que ponerme blanco
para poderte servir.

El alfiler

Con «A» empieza mi nombre,
de las damas soy querido,
si me prenden voy seguro,
y, si me sueltan, perdido.

La aguja

De mi ojo cuelga
un hilo largo,
que une las telas
y hace las prendas.

La aguja

Pica, picando,
colita arrastrando.

La aguja

Soy pequeña y afilada
y pincho con mis puntadas.

La aguja

Soy alta y delgada,
tengo un ojo,
hago vestidos
y no me los pongo.

La aguja

Primero ciega,
luego pincha
y todo une
mientras camina.