Hombrecitos de colores,
metidos en una caja,
sin hablar nada te dicen:
¡peligro!, ¡cuidado!, ¡pasa!

 

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Tengo muchos pares, te los puedes probar, pero si te los llevas, tendrás que pagar.

Cuatro señoras van para francia ruedan y ruedan y nunca se cansan