Hoy cuando me levanté,
puse uno en cada pie.
Como no son los zapatos,
dime tú… ¿qué puede ser?

 

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Mi padre al cuello la ata y, poco a poco, la aprieta hasta llegar a su meta.

Tengo corazón sin ser persona, tengo bata sin ser mujer. y el hombre elegante me lleva delante.