Dos son tres,
tres son cuatro
y cuatro son seis.
¿Qué son?
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Wamba y Witiza me tienen de pie, Víctor sólo a medias y Muza al revés.
¿Qué hay en semana, en minuto y en mes, pero no en hora ni en tres?
Una cosa quisicosa, de ovalada construcción, todos los hombres la tienen, pero las mujeres, no. El Obispo como todos también tiene dos.
Casi la lleva al principio, pancarta en la mitad y amanecer ya muy al final.
¿Sabes de alguna letrita, que si la vuelta le das, enseguida se convierte de consonante en vocal?
Una vez en un minuto, dos veces en un momento, tres veces en mimetismo, y en cuatro, ¡no la encuentro!.
Sin ser el padre de Adán, principio y fin del alma he sido. En medio del mar y al final de la tierra, se escucha mi sonido.
En Melilla hay tres, en Madrid ninguna, en Castilla dos y en Galicia una.
¿Que es lo que se repite una vez cada minuto, dos veces cada momento y nunca en cien años?
A la orilla del mar estoy, y sin mi no hay amor. Soy primera en el misterio y no existo en el dolor.
