Dos torres altas,
dos miradores,
un quitamoscas,
cuatro andadores.
más adivinanzas de animales...
¿Qué clarín suena en la noche que a todos desvela al punto? No es soldado, ni marino, ni músico de conjunto.
Mientras ella cacarea, él va buscando pelea.
Del fin del estanque vengo, para mirar a los niños, a los cuales entretengo, con saltos, juegos y brincos. ¿Quién soy?
Te doy leche y mi lana, y para hablar digo: «beeeee», si no adivinas mi nombre yo nunca te lo diré.
Mi casa llevo a cuestas, tras de mí dejo un sendero, soy lento de movimientos, no le gusto al jardinero.
Donde nadie sube, trepo, donde nadie anda, trisco, muy poco estoy en el valle, pues lo mío son los riscos.
¿Quién allá en lo alto en las ramas mora y allí esconde, avara, todo lo que roba?
Vive en el desierto, mata a las personas, debajo de las piedras, muy bien se acomoda.
Dos torres altas, dos miradores, un quitamoscas, cuatro andadores.
Con la primavera, llega la viajera. Su nido es de barro y su cola, de tijera.
