Dos torres altas,
dos miradores,
un quitamoscas,
cuatro andadores.
más adivinanzas de animales...
Tengo ocho patas cargadas de ventosas, y paseo por las rocas, meciéndome en las olas. ¿Quién soy?
Teje con maña, caza con saña.
Topó mi padre en la iglesia con uno vestido de negro, ni era fraile, ni era cura, que era lo que dije primero.
Mi reinado está en el mar, soy de peso regordeta; un día, siglos atrás, me tragué entero a un profeta aunque luego lo expulsé al pensar que estaba a dieta.
Chao, chao, rabito «alzao».
Lo rascaba llorando de la crin a la cola y en él se iba trotando por una loma.
De colores verderones, ojos grandes y saltones, tenemos las patas de atrás muy largas para saltar.
Dos pinzas tengo, hacia atrás camino, de mar o de río en el agua vivo.
Nunca camina por tierra, ni vuela, ni sabe nadar, pero aún así siempre corre, sube y baja sin parar.
En alto vive, en alto mora, en alto teje, la tejedora.
