Me rascan continuamente
de forma muy placentera,
mi voz es muy bien timbrada
y mi cuerpo de madera.
más adivinanzas de instrumentos musicales...
Marfil y madera fina, a tocarnos con talento, el que no sabe, no atina.
Con su gran boca y un solo diente desde lo alto llama a la gente.
Zumba que te zumba, se oye mi son, en las noches navideñas, hasta que aparece el sol.
Con tan sólo cuatro cuerdas, que un arco pone en acción, esta caja melodiosa te alegrará el corazón.
Una vieja con un diente que llama a toda la gente.
Brazos con brazos, panza con panza, rascando en medio, surge la danza.
Soy una caja adornada con dos palos para sonar, y en la banda de la escuela, me puedes encontrar. ¿Qué soy?
En una larga abertura tengo yo mi dentadura y luego que empiezo a hablar, todas mis piezas se mueven sin poderlas yo parar.
Entre pared y pared hay una santa mujer que con el diente llama a la gente, con las muelas a las mozuelas, con los colmillos a los chiquillos.
Sobre una piel bien tensada, dos bailarines saltaban.
