¡Que sí!
que me crece la nariz
al mentir
¡ay de mí!
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Yo fui el primer hombre y, aunque lo que digo te asombre, es nada, al revés, mi nombre.
Escudero regordete, a su Señor acompaña, envuelto en mil aventuras por los campos de la Mancha.
Me pinché con una rueca, y cien años me dormí, hasta que el beso de un príncipe, hizo que volviese en mí.
Una pedrada fue suficiente para que un pequeño rey hiciese su gesta más valiente.
Echo fuego por la boca, espanto por donde voy, ¡ten cuidado!, al que se equivoca, le echa fuego por la boca.
Mi padre me llevó al bosque y el camino señalé marcándolo con piedrecitas para así poder volver.
Es fácil este acertijo, ganó merecida fama ensartando una manzana en la cabeza de su hijo.
Alto y flaco caballero justiciero y soñador, que, a lomos de Rocinante, a molinos se enfrentó creyendo que eran gigantes.
Por decir muchas mentiras, me ha crecido la nariz, pero, arrepentido luego, vuelvo a sentirme feliz.
Robo a los ricos, se lo doy a los pobres, y a mi amada Marian, le mando flores.
