Soy la redondez del Mundo,
sin mí no puede haber Dios,
Papas y Cardenales sí,
pero Pontífices no.
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El burro la lleva a cuestas, metidita en un baúl, yo no la tuve nunca y siempre la tienes tú.
Aunque diciendo mi nombre des tú casi un estornudo, hacha me tiene en su vientre pero mi sonido es mudo.
Soy la redondez del Mundo, sin mí no puede haber Dios, Papas y Cardenales sí, pero Pontífices no.
Una letra pizpireta, de perdiz y cazoleta que se esconde en la maceta.
Casi la lleva al principio, pancarta en la mitad y amanecer ya muy al final.
En cualquier día de la semana me verás, excepto en domingo que no me encontrarás.
En medio del mar estoy, no soy ni buque ni vela, y si vas al arsenal, me encontrarás la primera.
A la orilla del mar estoy, y sin mi no hay amor. Soy primera en el misterio y no existo en el dolor.
En el principio de Roma, tú me puedes encontrar. Vivo en medio de París y también al final del mar.
Me parezco a la serpiente y en la serpiente estoy, pon a trabajar tu mente para decirme quién soy.
