Tengo alas y pico
y hablo y hablo
sin saber lo que digo.
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De frente miro al sol sin que me ciegue, más alto vuelo que ave alguna, símbolo soy de imperios y reyes y dos cabezas a veces me dibujan. ¿Quién soy?
Con su trompa preparada pasa a tu lado zumbando, se posa en tu piel desnuda y tu sangre va chupando.
Nace en la dehesa y come en tu mesa.
Tiene las orejas largas, tiene la cola pequeña, en los corrales se cría y en el monte tiene cuevas.
Salta y salta, y la colita le falta.
Mi reinado está en el mar, soy de peso regordeta; un día, siglos atrás, me tragué entero a un profeta aunque luego lo expulsé al pensar que estaba a dieta.
Es la reina de los mares, su dentadura es muy buena, y por no ir nunca vacía, siempre dicen que va llena.
Zumba que te zumba, van y vienen sin descanso, de flor en flor trajinando y nuestra vida endulzando.
Cerca del polo, desnuda, sentada sobre una roca, suave, negra, bigotuda.
Mi nombre lo leo, mi apellido es pardo, quién no lo adivine, es un poco tardo.
