Una madre con cien hijas
y a todas pone camisas.
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Ave me llaman a veces y es llana mi condición.
Tengo duro el corazón pulpa blanca y liquido en mi interior
Una madre con cien hijas y a todas pone camisas.
Somos verdes y amarillas, también somos coloradas, es famosa nuestra tarta y también puedes comernos sin que estemos cocinadas.
Si tú me quieres comer, me verás marrón peludo y no me podrás romper porque por fuera soy duro.
Son de color chocolate, se ablandan con el calor y si se meten al horno explotan con gran furor.
A esta fruta se le culpa y fue cosa del demonio, pues comieron de su pulpa los del primer matrimonio.
Campanita, campanera, blanca por dentro, verde por fuera, si no lo adivinas, piensa y espera.
Blanca por dentro, verde por fuera. Si quieres que te lo diga espera.
Ave soy, pero no vuelo; mi nombre es cosa muy llana: soy una simple serrana, hija de un hijo del suelo.
