Adivina, adivinanza
Vuela entre las flores
con sus alas de colores
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Cuando nada en los ríos parece un tronco flotante, pero si muestra sus dientes todos huyen al instante.
¿Cuál es el animal que siempre llega al final?
María Penacho parió un muchacho, ni vivo ni muerto, ni hembra ni macho.
Animal soy, desde luego; me llaman el jorobado, y que tengo cuatro patas, ya se da por descontado.
Iba una vaca de lado, luego resultó pescado.
Cerca del polo, desnuda, sentada sobre una roca, suave, negra, bigotuda.
Este es un animal, de tal modo original, que al ponerse cara arriba, ya no se llama igual.
De negro y en procesión adivina quiénes son.
De frente miro al sol sin que me ciegue, más alto vuelo que ave alguna, símbolo soy de imperios y reyes y dos cabezas a veces me dibujan. ¿Quién soy?
Con su risa mañanera toda la playa alborota, pescadora y marinera.
