Cien amigos tengo,
todos en una tabla,
si yo no los toco,
ellos no me hablan
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Zumba que te zumba, se oye mi son, en las noches navideñas, hasta que aparece el sol.
Brazos con brazos, panza con panza, rascando en medio, surge la danza.
Cien amigos tengo, todos en una tabla, si yo no los toco, ellos no me hablan
Me rascan continuamente de forma muy placentera, mi voz es muy bien timbrada y mi cuerpo de madera.
Buenas y sonoras cuerdas tengo; cuando me rascan, a la gente entretengo.
Puedo ser alegre o triste, según quien me toque esté: con que me rasgues las cuerdas, buen sonido emitiré.
Con su gran boca y un solo diente desde lo alto llama a la gente.
Con tan sólo cuatro cuerdas, que un arco pone en acción, esta caja melodiosa te alegrará el corazón.
Yo tengo puesto de honor en toda fiesta guajira: cuando mis seis cuerdas pulsa, el campesino se inspira y su cantar yo acompaño con mi dulce melodía, desde que empieza el guateque hasta que despunta el día.
Se toca con dos palillos, sale siempre en la procesión y es un instrumento de percusión.
