adivinanzas para niños

Me llegan las cartas
y no sé leer
y, aunque me las trago,
no mancho el papel.

 

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Me llegan las cartas y no sé leer y, aunque me las trago, no mancho el papel.

Todos me pisan a mí, pero yo no piso a nadie; todos preguntan por mí, yo no pregunto por nadie.

Zapatos de goma, ojos de cristal, con una manguera lo alimentarás, dentro del garaje lo sueles guardar.

Un bulto veo venir, sus pasos no hay quien los cuente, y, cuando se acerca a mí, meto mi cuerpo en su vientre.

Un tipo de fino talle que con sólo tres colores ayuda a cruzar la calle a los niños y mayores.

Hombrecitos de colores, metidos en una caja, sin hablar nada te dicen: ¡peligro!, ¡cuidado!, ¡pasa!

Tengo muchos pares, te los puedes probar, pero si te los llevas, tendrás que pagar.

Le hacen correr sus caballos y nunca le salen callos.

El que la tenga que la atienda y si no lo mejor es que la venda.

Vivo entre dos muros que no pueden verse y aunque no me doblo me dobla la gente.