Por aquel camino va
caminando quien no es gente;
adivínelo el prudente
que el nombre se quedó atrás.
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Te doy leche y mi lana, y para hablar digo: «beeeee», si no adivinas mi nombre yo nunca te lo diré.
Cargadas van, cargadas vienen y en el camino no se detienen.
¿Cuál será aquel animal que rebuzna y no es borrico; en la cara, en el hocico y en el cuerpo es casi igual; que trabaja irracional, que lo que come merece, tiene de burro la cara, no es borrico y lo parece?
Tengo alas y pico y hablo y hablo sin saber lo que digo.
De negro y en procesión adivina quiénes son.
¿Qué es, qué es, del tamaño de una nuez, que sube la cuesta y no tiene pies?
Voy con mi casa al hombro, camino sin tener patas, y voy marcando mi huella con un hilito de plata.
Tiene famosa memoria, gran tamaño y dura piel, y la nariz más grandota que en el mundo pueda haber.
Orejas largas, rabo cortito; corro y salto muy ligerito.
Todo lo lleva delante, los colmillos para la lucha y la trompa para la ducha.
