adivinanzas para niños

Un tipo de fino talle
que con sólo tres colores
ayuda a cruzar la calle
a los niños y mayores.

 

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Hombrecitos de colores, metidos en una caja, sin hablar nada te dicen: ¡peligro!, ¡cuidado!, ¡pasa!

Ciudadano muy mirado, moderno camaleón, subido en tu árbol, cambias de color.

Un bulto veo venir, sus pasos no hay quien los cuente, y, cuando se acerca a mí, meto mi cuerpo en su vientre.

Mido telas y estaturas, pero, a veces, en ciudades, sin humos y sin candelas, llevo gente en cantidades.

Zapatos de goma, ojos de cristal, con una manguera lo alimentarás, dentro del garaje lo sueles guardar.

Vivo entre dos muros que no pueden verse y aunque no me doblo me dobla la gente.

Un tipo de fino talle que con sólo tres colores ayuda a cruzar la calle a los niños y mayores.

Alta y delgada, cabeza brillante, ilumina de noche a los caminantes.

Todos me pisan a mí, pero yo no piso a nadie; todos preguntan por mí, yo no pregunto por nadie.

Por caminitos de hierro, el gusano de metal, en su barriga transporta la gente por la ciudad, llevándola por un túnel en completa oscuridad.