Viste de chaleco blanco,
y también de negro frac,
es un ave que no vuela, pero nada.
¿Que será?
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Iba una vaca de lado, luego resultó pescado.
Nadie admira tu cantar, ni tus patas, ni tu pico, ya que todos quedan prendados de tu abanico.
Dos pinzas tengo, hacia atrás camino, de mar o de río en el agua vivo.
Envuelto en un cobertor, haga frío o calor.
Cargadas van, cargadas vienen y en el camino no se detienen.
El roer es mi trabajo, el queso mi aperitivo y el gato ha sido siempre mi más temido enemigo.
Por aquel camino va caminando quien no es gente; adivínelo el prudente que el nombre se quedó atrás.
Verde nace, verde se cría y verde sube los troncos arriba.
Un espléndido abanico que no produce pavor, sus alas, plumas y pico son reales, sí señor.
Grandes patazas, chicas manitas, lindos colores en mis alitas, salto y no sé dónde caeré.
