adivinanzas para niños

Llegamos sin cesar, una tras otra,
desde el mar a la playa a descansar.
A veces, sin embargo, más furiosas,
los barcos podemos destrozar.

 

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Ni de día, ni de noche puede mi vela alumbrar, pero cuando sopla el viento muy bien suelo navegar.

Tengo ocho patas cargadas de ventosas, y paseo por las rocas, meciéndome en las olas. ¿Quién soy?

Ella no tiene pies, y si te descuidas, parece un pez.

Soy chiquitito, puedo nadar, vivo en los ríos y en alta mar.

Las hijas de este animal son pequeñas y delgadas, pero por su gran sabor, son muy caras y apreciadas.

Adivina quien yo soy: al ir parece que vengo, y al venir, es que me voy.

Si dejas atrás la playa ella te mantiene a raya.

Haciendo ruido ya vienen, haciendo ruido se van; y, cuando mañana vuelvan, de igual manera se irán.

En mí se mueren los ríos, y por mí los barcos van, muy breve es el nombre mío, tres letras tiene, no más.

Soy pequeño y alargado, en dos conchas colocado, como no puedo nadar, me pego a las rocas del mar.