Tengo duro el corazón
pulpa blanca y
liquido en mi interior
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¿Qué le dijo una cereza a otra cereza?
A mi me tratan de santa y traigo conmigo el día, soy redonda y encarnada y tengo la sangre fría.
Arca, monarca, llena de placer; ningún carpintero te ha sabido hacer.
Somos cien hermanitos, todos muy igualitos y estamos encerrados en un globo bonito.
Si la dejamos se pasa; si la vendemos se pesa; si se hace vino se pisa; si la dejamos se posa.
Una madre con cien hijas y a todas pone camisas.
Ave me llaman a veces y es llana mi condición.
Si tú me quieres comer, me verás marrón peludo y no me podrás romper porque por fuera soy duro.
Ave soy, pero no vuelo; mi nombre es cosa muy llana: soy una simple serrana, hija de un hijo del suelo.
Es como algunas cabezas y lleva dentro un cerebro, si la divido en dos piezas y la como, lo celebro.
