Adivina, adivinanza
Vuela entre las flores
con sus alas de colores
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Avión minúsculo, picando en barrena sobre nuestro músculo.
El roer es mi trabajo, el queso mi aperitivo y el gato ha sido siempre mi más temido enemigo.
Alas de mil colores y se pierden entre las flores.
En el estanque me admiran, por mi elegancia y belleza tengo cuello largo y fino y muy bonita cabeza.
Topó mi padre en la iglesia con uno vestido de negro, ni era fraile, ni era cura, que era lo que dije primero.
Sobre la vaca, la «o», a que no lo aciertas, no.
Vive en el desierto, mata a las personas, debajo de las piedras, muy bien se acomoda.
Un solo portero, un solo inquilino, tu casa redonda la llevas contigo.
Es negro como un curita y no se cansa de hacer bolitas.
Zumba que te zumba, van y vienen sin descanso, de flor en flor trajinando y nuestra vida endulzando.
