Adivina, adivinanza
Vuela entre las flores
con sus alas de colores
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Trabajar, siempre mucho trabajé; aunque nunca estudié en la escuela me conocen bien; algunos dicen de mí: «terco bicho es» y Pinocho mucho se asustó cuando en mí casi se convirtió.
Envuelto en un cobertor, haga frío o calor.
Un solo portero, un solo inquilino, tu casa redonda la llevas contigo.
Tiene lamparitas de luz verde y cuando es de noche las enciende.
Vuelo de noche, duermo de día y nunca verás plumas en ala mía.
Orejas largas, rabo cortito; corro y salto muy ligerito.
Canto en la orilla, vivo en el agua, no soy pescado, ni soy cigarra.
Su padre relincha con pésima voz, su madre rebuzna y suelta una coz.
Tiene famosa memoria, gran tamaño y dura piel, y la nariz más grandota que en el mundo pueda haber.
Mamífero rumiante de cuello alargado, por el desierto, errante, siempre anda jorobado.
