Adivina, adivinanza
Vuela entre las flores
con sus alas de colores
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¿Quién hace su casa en la verde rama, y allí a sus hijos solicita y llama?
Tiene famosa memoria, gran tamaño y dura piel, y la nariz más grandota que en el mundo pueda haber.
Cuando nada en los ríos parece un tronco flotante, pero si muestra sus dientes todos huyen al instante.
Mamífero rumiante de cuello alargado, por el desierto, errante, siempre anda jorobado.
Verde nace, verde se cría y verde sube los troncos arriba.
De frente miro al sol sin que me ciegue, más alto vuelo que ave alguna, símbolo soy de imperios y reyes y dos cabezas a veces me dibujan. ¿Quién soy?
Canto en la orilla, vivo en el agua, no soy pescado, ni soy cigarra.
Desde hace miles de años hemos transportado al hombre; ahora nos lleva escondidos en el motor de su coche.
Es blanca como la nieve, es negra como el carbón, las patas como una vela, el cuello como una hoz.
Anda, nada, vuela, no gasta zapato, va dejando estela.
