Adivina, adivinanza
Vuela entre las flores
con sus alas de colores
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Salta y salta, y la colita le falta.
Dos torres altas, dos miradores, un quitamoscas, cuatro andadores.
Por aquel camino va caminando quien no es gente; adivínelo el prudente que el nombre se quedó atrás.
Del fin del estanque vengo, para mirar a los niños, a los cuales entretengo, con saltos, juegos y brincos. ¿Quién soy?
Adivina, adivinanza Vuela entre las flores con sus alas de colores
Topó mi padre en la iglesia con uno vestido de negro, ni era fraile, ni era cura, que era lo que dije primero.
Lo rascaba llorando de la crin a la cola y en él se iba trotando por una loma.
Mi reinado está en el mar, soy de peso regordeta; un día, siglos atrás, me tragué entero a un profeta aunque luego lo expulsé al pensar que estaba a dieta.
No es cama, ni es león y desaparece en cualquier rincón
Mis patas largas, mi pico largo, hago mi casa en el campanario.
