Adivina, adivinanza
Vuela entre las flores
con sus alas de colores
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Con cuello largo y finito se pasea muy feliz, sólo si fueras mosquito le verias la nariz.
Mi nombre lo leo, mi apellido es pardo, quién no lo adivine, es un poco tardo.
Soy un animal pequeño, piensa mi nombre un rato, porque agregando una «n» tendrás mi nombre en el acto.
Jamás de su casa sale y corre el monte y el valle.
El roer es mi trabajo, el queso mi aperitivo y el gato ha sido siempre mi más temido enemigo.
Chiquitín y danzarín, pasa las noches rondando con lanza y con cornetín.
Todo lo lleva delante, los colmillos para la lucha y la trompa para la ducha.
A la orilla de los ríos, croan sin meterse en líos, saltos dan, mas no son osos sino animales verdosos.
La jaula es su casa, su ropaje amarillo, con su canto alegra a todos los vecinos.
Canto en la orilla, vivo en el agua, no soy pescado, ni soy cigarra.
