Adivina, adivinanza
Vuela entre las flores
con sus alas de colores
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Las cinco vocales en su nombre lleva, y no siendo ave por la noche vuela.
Lo mismo que un galgo valgo, su retrato soy y amigo, y si por el campo salgo, las liebres mucho persigo, y es cierto que no soy galgo.
Adivina, adivinajera: no tiene traje y sí faltriquera.
De negro y en procesión adivina quiénes son.
Aunque yo llevo pijama, siempre ando muy despierta, por no servir al león de suculenta merienda.
En dos castañuelas voy encerrado y al sacarme del mar me pongo colorado.
Chao, chao, rabito «alzao».
En alto vive, en alto vuela, en alto toca las castañuelas.
Cuantas manos le dio el mar a este extraño pasajero que lo quieren contratar para que juegue de arquero ¿quién es?
De un huevo sale, y para enviar mensajes vale.
