Adivina, adivinanza
Vuela entre las flores
con sus alas de colores
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Su padre relincha con pésima voz, su madre rebuzna y suelta una coz.
De tierra morena vengo, estirando y encogiendo, amárrenme las gallinas, que a los perros no les temo.
Volando en el aire, y besando las flores, se pasa su vida, de luz y colores.
De un huevo sale, y para enviar mensajes vale.
Tiene famosa memoria, gran tamaño y dura piel, y la nariz más grandota que en el mundo pueda haber.
Soy señor muy elegante y excelente nadador, y puedo hacer con mi cuello signos de interrogación.
El roer es mi trabajo, el queso mi aperitivo y el gato ha sido siempre mi más temido enemigo.
Un espléndido abanico que no produce pavor, sus alas, plumas y pico son reales, sí señor.
Tiene lamparitas de luz verde y cuando es de noche las enciende.
Quien es este que se arrima trayendo su casa arriba
