Adivina, adivinanza
Vuela entre las flores
con sus alas de colores
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Una pata con dos pies, ¿es cosa que puede ser?
Soy dama cruel, temerosa, me paseo en verde prado, y todo aquel que me mira se queda muy espantado. Yo luzco un largo vestido que en tienda no fue comprado, no fue por mano de sastre, ni medido, ni cortado.
Iba una vaca de lado, luego resultó pescado.
No es cama, ni es león y desaparece en cualquier rincón
Adivina, adivinajera: no tiene traje y sí faltriquera.
Vive en el desierto, mata a las personas, debajo de las piedras, muy bien se acomoda.
Adivina adivinador, por las mañanas soy un gran cantor.
Un solo portero, un solo inquilino, tu casa redonda la llevas contigo.
Tiene famosa memoria, gran tamaño y dura piel, y la nariz más grandota que en el mundo pueda haber.
Soy un animal patoso, y cuento con muchas patas; pero, en cambio, sólo tengo un pico y un par de alas.
