Adivina, adivinanza
Vuela entre las flores
con sus alas de colores
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Lo mismo que un galgo valgo, su retrato soy y amigo, y si por el campo salgo, las liebres mucho persigo, y es cierto que no soy galgo.
Mamífero rumiante de cuello alargado, por el desierto, errante, siempre anda jorobado.
Con la primavera, llega la viajera. Su nido es de barro y su cola, de tijera.
Adivina, adivinanza ¿quién puso el huevo en la paja?
Cuando nada en los ríos parece un tronco flotante, pero si muestra sus dientes todos huyen al instante.
Es blanca como la nieve, es negra como el carbón, las patas como una vela, el cuello como una hoz.
Aunque no soy florista trabajo con flores y por más que me resista el hombre arrebata el fruto de mis labores.
Si la tienes tú la buscas, si no la tienes, ni la buscas, ni la quieres.
Tengo tinta, tengo plumas y brazos tengo, además, pero no puedo escribir, porque no aprendí jamás.
Adivina, adivinajera: no tiene traje y sí faltriquera.
