Adivina, adivinanza
Vuela entre las flores
con sus alas de colores
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Es blanca como la nieve, es negra como el carbón, las patas como una vela, el cuello como una hoz.
Nadie admira tu cantar, ni tus patas, ni tu pico, ya que todos quedan prendados de tu abanico.
Chiquitín y danzarín, pasa las noches rondando con lanza y con cornetín.
¿Quién allá en lo alto en las ramas mora y allí esconde, avara, todo lo que roba?
Te doy leche y mi lana, y para hablar digo: «beeeee», si no adivinas mi nombre yo nunca te lo diré.
Mi nombre lo leo, mi apellido es pardo, quién no lo adivine, es un poco tardo.
Verde nace, verde se cría y verde sube los troncos arriba.
Vuelo de noche, duermo de día y nunca verás plumas en ala mía.
¿Quién hace su casa en la verde rama, y allí a sus hijos solicita y llama?
Con su risa mañanera toda la playa alborota, pescadora y marinera.
