Adivina, adivinanza
Vuela entre las flores
con sus alas de colores
más adivinanzas de animales...
Tengo tinta, tengo plumas y brazos tengo, además, pero no puedo escribir, porque no aprendí jamás.
Mi reinado está en el mar, soy de peso regordeta; un día, siglos atrás, me tragué entero a un profeta aunque luego lo expulsé al pensar que estaba a dieta.
Con la primavera, llega la viajera. Su nido es de barro y su cola, de tijera.
Aunque no soy pajarillo canto sin ninguna pena y cuando en plural me usan represento la condena.
Mientras ella cacarea, él va buscando pelea.
Garra pero no mata, pata pero no de vaca.
Sal al campo por las noches, si me quieres conocer, soy señor de grandes ojos, cara seria y gran saber.
Alto, altanero, gran caballero, gorro de grana, capa dorada, espuelas de acero.
De China vengo, en Murcia vivo, como morera, seda fabrico.
¿Quién hace su casa en la verde rama, y allí a sus hijos solicita y llama?
