Adivina, adivinanza
Vuela entre las flores
con sus alas de colores
más adivinanzas de animales...
Lo rascaba llorando de la crin a la cola y en él se iba trotando por una loma.
María Penacho parió un muchacho, ni vivo ni muerto, ni hembra ni macho.
Aunque no soy pajarillo canto sin ninguna pena y cuando en plural me usan represento la condena.
De verde esmeralda sobre la tapiada, rabo rabilargo, pata estirada, corre que te corre, mocita salada.
Soy sabia y no tuve escuela para mí no hubo doctrina soy maestra de cocina y cocino sin candela.
De colores verderones, ojos grandes y saltones, tenemos las patas de atrás muy largas para saltar.
Su padre relincha con pésima voz, su madre rebuzna y suelta una coz.
Garra pero no mata, pata pero no de vaca.
Una pata con dos pies, ¿es cosa que puede ser?
De negro y en procesión adivina quiénes son.
