Adivina, adivinanza
Vuela entre las flores
con sus alas de colores
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Con la primavera, llega la viajera. Su nido es de barro y su cola, de tijera.
Chao, chao, rabito «alzao».
No es león y tiene garra, no es pato y tiene pata.
Todo lo lleva delante, los colmillos para la lucha y la trompa para la ducha.
De negro y en procesión adivina quiénes son.
¿Cuál será aquel animal que rebuzna y no es borrico; en la cara, en el hocico y en el cuerpo es casi igual; que trabaja irracional, que lo que come merece, tiene de burro la cara, no es borrico y lo parece?
María Penacho parió un muchacho, ni vivo ni muerto, ni hembra ni macho.
Soy un animal patoso, y cuento con muchas patas; pero, en cambio, sólo tengo un pico y un par de alas.
Es blanca como la nieve, es negra como el carbón, las patas como una vela, el cuello como una hoz.
Para ser más elegante no usa guante ni chaqué sólo cambia en un instante por una "efe" la "ge".
