Adivina, adivinanza
Vuela entre las flores
con sus alas de colores
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Vivo en el mar sin ser pez, y soy siempre juguetón, nunca me baño en el Rhin, pues soy el mismo del fin.
¿Qué clarín suena en la noche que a todos desvela al punto? No es soldado, ni marino, ni músico de conjunto.
¿Quién allá en lo alto en las ramas mora y allí esconde, avara, todo lo que roba?
Chao, chao, rabito «alzao».
Soy dama cruel, temerosa, me paseo en verde prado, y todo aquel que me mira se queda muy espantado. Yo luzco un largo vestido que en tienda no fue comprado, no fue por mano de sastre, ni medido, ni cortado.
Del fin del estanque vengo, para mirar a los niños, a los cuales entretengo, con saltos, juegos y brincos. ¿Quién soy?
Trabajar, siempre mucho trabajé; aunque nunca estudié en la escuela me conocen bien; algunos dicen de mí: «terco bicho es» y Pinocho mucho se asustó cuando en mí casi se convirtió.
De negro y en procesión adivina quiénes son.
Garra pero no mata, pata pero no de vaca.
Para ser más elegante no usa guante ni chaqué sólo cambia en un instante por una "efe" la "ge".
