Adivina, adivinanza
Vuela entre las flores
con sus alas de colores
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En el campo me crié dando voces como loca; me ataron de pies y manos para quitarme la ropa.
Aunque yo llevo pijama, siempre ando muy despierta, por no servir al león de suculenta merienda.
Nace en la dehesa y come en tu mesa.
¿Cuál será aquel animal que rebuzna y no es borrico; en la cara, en el hocico y en el cuerpo es casi igual; que trabaja irracional, que lo que come merece, tiene de burro la cara, no es borrico y lo parece?
Con la primavera, llega la viajera. Su nido es de barro y su cola, de tijera.
Soy chiquitito, puedo nadar, vivo en los ríos y en alta mar.
Alto, altanero, gran caballero, gorro de grana, capa dorada, espuelas de acero.
De tierra morena vengo, estirando y encogiendo, amárrenme las gallinas, que a los perros no les temo.
Nunca camina por tierra, ni vuela, ni sabe nadar, pero aún así siempre corre, sube y baja sin parar.
Su padre relincha con pésima voz, su madre rebuzna y suelta una coz.
