Adivina, adivinanza
Vuela entre las flores
con sus alas de colores
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De celda en celda voy pero presa no estoy.
Es la reina de los mares, su dentadura es muy buena, y por no ir nunca vacía, siempre dicen que va llena.
Un solo portero, un solo inquilino, tu casa redonda la llevas contigo.
Del fin del estanque vengo, para mirar a los niños, a los cuales entretengo, con saltos, juegos y brincos. ¿Quién soy?
Duro por arriba, duro por abajo, cara de serpiente y patas de palo.
Lenta dicen que es porque sólo asoma la cabeza, las patas y los pies.
Del agua soy, tierra y aire cuando de andar me canso, si se me antoja vuelo si se me antoja nado.
Canta cuando amanece y vuelve a cantar cuando el día desaparece.
Por aquel camino va caminando quien no es gente; adivínelo el prudente que el nombre se quedó atrás.
Dos pinzas tengo, hacia atrás camino, de mar o de río en el agua vivo.
