Adivina, adivinanza
Vuela entre las flores
con sus alas de colores
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Mamífero rumiante de cuello alargado, por el desierto, errante, siempre anda jorobado.
Grandes patazas, chicas manitas, lindos colores en mis alitas, salto y no sé dónde caeré.
Un espléndido abanico que no produce pavor, sus alas, plumas y pico son reales, sí señor.
De verde esmeralda sobre la tapiada, rabo rabilargo, pata estirada, corre que te corre, mocita salada.
Quien es este que se arrima trayendo su casa arriba
Trabajar, siempre mucho trabajé; aunque nunca estudié en la escuela me conocen bien; algunos dicen de mí: «terco bicho es» y Pinocho mucho se asustó cuando en mí casi se convirtió.
Animal soy, desde luego; me llaman el jorobado, y que tengo cuatro patas, ya se da por descontado.
Adivina, adivinajera: no tiene traje y sí faltriquera.
¿Cuál será aquel animal que rebuzna y no es borrico; en la cara, en el hocico y en el cuerpo es casi igual; que trabaja irracional, que lo que come merece, tiene de burro la cara, no es borrico y lo parece?
Buscando bambú por la China anda, aunque está muy solo, siempre va en panda.
