Adivina, adivinanza
Vuela entre las flores
con sus alas de colores
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Tengo tinta, tengo plumas y brazos tengo, además, pero no puedo escribir, porque no aprendí jamás.
De celda en celda voy pero presa no estoy.
Alas de muchos colores se pierden entre las flores.
Canto en la orilla, vivo en el agua, no soy pescado, ni soy cigarra.
Topó mi padre en la iglesia con uno vestido de negro, ni era fraile, ni era cura, que era lo que dije primero.
La jaula es su casa, su ropaje amarillo, con su canto alegra a todos los vecinos.
Cuantas manos le dio el mar a este extraño pasajero que lo quieren contratar para que juegue de arquero ¿quién es?
Cerca del polo, desnuda, sentada sobre una roca, suave, negra, bigotuda.
Tengo de rey la cabeza calzo espuela pavonada, llevo barba colorada, mi sueño temprano empieza y madrugo a la alborada.
Este es un animal, de tal modo original, que al ponerse cara arriba, ya no se llama igual.
