Adivina, adivinanza
Vuela entre las flores
con sus alas de colores
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Volando en el aire, y besando las flores, se pasa su vida, de luz y colores.
Soy roja como un rubí y llevo pintitas negras, me encuentro en el jardín, en las plantas o en la hierba.
María Penacho parió un muchacho, ni vivo ni muerto, ni hembra ni macho.
Llevo pijama a diario sin guardarlo en el armario.
Piensa poco y salta mucho, dime su nombre que no te escucho.
Tengo alas y pico y hablo y hablo sin saber lo que digo.
Viajeras somos de negros vestidos, debajo de las tejas hacemos los nidos.
Nunca camina por tierra, ni vuela, ni sabe nadar, pero aún así siempre corre, sube y baja sin parar.
Mi nombre lo leo, mi apellido es pardo, quién no lo adivine, es un poco tardo.
Quien es este que se arrima trayendo su casa arriba
