Adivina, adivinanza
Vuela entre las flores
con sus alas de colores
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Un espléndido abanico que no produce pavor, sus alas, plumas y pico son reales, sí señor.
Canto en la orilla, vivo en el agua, no soy pescado, ni soy cigarra.
Cuantas manos le dio el mar a este extraño pasajero que lo quieren contratar para que juegue de arquero ¿quién es?
Duro por arriba, duro por abajo, cara de serpiente y patas de palo.
Va caminando por un caminito, no tiene alas y va despacito.
Iba una vaca de lado, luego resultó pescado.
¿Cuál será aquel animal que rebuzna y no es borrico; en la cara, en el hocico y en el cuerpo es casi igual; que trabaja irracional, que lo que come merece, tiene de burro la cara, no es borrico y lo parece?
Soy roja como un rubí y llevo pintitas negras, me encuentro en el jardín, en las plantas o en la hierba.
Anda, nada, vuela, no gasta zapato, va dejando estela.
Avión minúsculo, picando en barrena sobre nuestro músculo.
