Adivina, adivinanza
Vuela entre las flores
con sus alas de colores
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Con nombre de perro empieza este curioso animal, que aunque nunca compra nada siempre con la bolsa va.
Trabajar, siempre mucho trabajé; aunque nunca estudié en la escuela me conocen bien; algunos dicen de mí: «terco bicho es» y Pinocho mucho se asustó cuando en mí casi se convirtió.
Con su trompa preparada pasa a tu lado zumbando, se posa en tu piel desnuda y tu sangre va chupando.
Cuantas manos le dio el mar a este extraño pasajero que lo quieren contratar para que juegue de arquero ¿quién es?
Su padre relincha con pésima voz, su madre rebuzna y suelta una coz.
Si te pregunto cómo se llama este gran bicho, ya te lo he dicho.
¿Qué es, qué es, del tamaño de una nuez, que sube la cuesta y no tiene pies?
¿Quién hace en los troncos su oscura casita y allí esconde, avara, cuanto necesita?
Salta y salta, y la colita le falta.
Garra pero no mata, pata pero no de vaca.
