Adivina, adivinanza
Vuela entre las flores
con sus alas de colores
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Soy pequeño y alargado, en dos conchas colocado, como no puedo nadar, me pego a las rocas del mar.
Por un camino muy oscuro va caminando un animal. El nombre del bicho ya te lo he dicho.
Con su risa mañanera toda la playa alborota, pescadora y marinera.
¿Qué animal de buen olfato, cazador dentro de casa, rincón por rincón repasa y lame, si pilla, un plato?
Con la primavera, llega la viajera. Su nido es de barro y su cola, de tijera.
Dos pinzas tengo, hacia atrás camino, de mar o de río en el agua vivo.
María Penacho parió un muchacho, ni vivo ni muerto, ni hembra ni macho.
Orejas largas, rabo cortito; corro y salto muy ligerito.
Soy un turco pues sustento las mujeres que me dan, con quien hago de galán; repártoles el sustento, de celos padezco afán. Roja diadema me adorna, el traje Dios me lo dio, y aunque carezco de dientes tengo fama de cantor.
Voy con mi casa al hombro, camino sin tener patas, y voy marcando mi huella con un hilito de plata.
