Adivina, adivinanza
Vuela entre las flores
con sus alas de colores
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Adivina, adivinajera: no tiene traje y sí faltriquera.
Avión minúsculo, picando en barrena sobre nuestro músculo.
De celda en celda voy pero presa no estoy.
¿Quién hace en los troncos su oscura casita y allí esconde, avara, cuanto necesita?
¿Qué es, qué es, del tamaño de una nuez, que sube la cuesta y no tiene pies?
Por aquel camino va caminando quien no es gente; adivínelo el prudente que el nombre se quedó atrás.
Soy un animal patoso, y cuento con muchas patas; pero, en cambio, sólo tengo un pico y un par de alas.
Detras de mi corre el perro, voy detras de los ratones, me gusta comer pescado y acostarme en los sillones. ¿Quién soy?
Mil damas en un camino sin polvo ni remolino.
Su padre relincha con pésima voz, su madre rebuzna y suelta una coz.
