Adivina, adivinanza
Vuela entre las flores
con sus alas de colores
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¿Qué animal de buen olfato, cazador dentro de casa, rincón por rincón repasa y lame, si pilla, un plato?
Nadie admira tu cantar, ni tus patas, ni tu pico, ya que todos quedan prendados de tu abanico.
Tiene ojos de gato y no es gato, orejas de gato y no es gato; patas de gato y no es gato; rabo de gato y no es gato, maúlla y no es gato.
De negro y en procesión adivina quiénes son.
Soy dama cruel, temerosa, me paseo en verde prado, y todo aquel que me mira se queda muy espantado. Yo luzco un largo vestido que en tienda no fue comprado, no fue por mano de sastre, ni medido, ni cortado.
Cerca del polo, desnuda, sentada sobre una roca, suave, negra, bigotuda.
Me encuentras en la playa a la sombra y al sol, mi nombre tiene cara y también tiene col.
Duro por arriba, duro por abajo, cara de serpiente y patas de palo.
Soy un animal patoso, y cuento con muchas patas; pero, en cambio, sólo tengo un pico y un par de alas.
Vivo en el mar sin ser pez, y soy siempre juguetón, nunca me baño en el Rhin, pues soy el mismo del fin.
