Adivina, adivinanza
Vuela entre las flores
con sus alas de colores
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Soy dama cruel, temerosa, me paseo en verde prado, y todo aquel que me mira se queda muy espantado. Yo luzco un largo vestido que en tienda no fue comprado, no fue por mano de sastre, ni medido, ni cortado.
De verde esmeralda sobre la tapiada, rabo rabilargo, pata estirada, corre que te corre, mocita salada.
Mil damas en un camino sin polvo ni remolino.
Del agua soy, tierra y aire cuando de andar me canso, si se me antoja vuelo si se me antoja nado.
Una adivinanza te voy a poner a ver si adivinas lo que es: Tiene dos patitas y no tiene pies; plumas de colores y pico también. Cuando tiene hambre suele decir «pío»; cuando tiene frío se mete en el nido.
En el campo me crié dando voces como loca; me ataron de pies y manos para quitarme la ropa.
Es la reina de los mares, su dentadura es muy buena, y por no ir nunca vacía, siempre dicen que va llena.
Salta y salta, y la colita le falta.
Mis patas largas, mi pico largo, hago mi casa en el campanario.
Con su risa mañanera toda la playa alborota, pescadora y marinera.
