Adivina, adivinanza
Vuela entre las flores
con sus alas de colores
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Es blanca como la nieve, es negra como el carbón, las patas como una vela, el cuello como una hoz.
Sin salir de su casa por todos los sitios pasa.
Zumba que te zumba, van y vienen sin descanso, de flor en flor trajinando y nuestra vida endulzando.
Salta y salta por los montes, usa las patas de atrás, su nombre ya te lo he dicho, fíjate y lo verás.
Hablo y no pienso, lloro y no siento, río sin razón y miento sin intención.
A la orilla de los ríos, croan sin meterse en líos, saltos dan, mas no son osos sino animales verdosos.
Nunca camina por tierra, ni vuela, ni sabe nadar, pero aún así siempre corre, sube y baja sin parar.
En alto vive, en alto mora, en alto teje, la tejedora.
¿Quién es el que hace, ya le pregunten o no, con la cabeza que sí y con la cola que no?
Tengo ocho patas cargadas de ventosas, y paseo por las rocas, meciéndome en las olas. ¿Quién soy?
