Como conoce la clave,
gira por su laberinto
y deja entrar al recinto.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
Golpe va, golpe viene y en su puesto se mantiene.
Aunque músculos no tengo, los techos yo sostengo.
Aunque yo nunca me mueva por mí suben, por mi bajan; soy de diversas materias y mi utilidad la halagan.
¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
Llevo secretos a voces, corriendo por esos mundos y sin que nadie los oiga los doy en unos segundos.
Quien me mira se refleja así nadie tendrá una queja.
Aunque soy iluminada siempre me tienen colgada.
