Como conoce la clave,
gira por su laberinto
y deja entrar al recinto.
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Quien me mira se refleja así nadie tendrá una queja.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
Pino sobre pino, sobre pino, lino, sobre lino, flores y alrededor amores.
Pequeña como una pera y alumbra la casa entera.
Habla y no tiene boca, oye y no tiene oído, es chiquito y hace ruido, muchas veces se equivoca.
Cuatro patas tiene y no puede andar también cabecera sin saber hablar.
Aunque yo nunca me mueva por mí suben, por mi bajan; soy de diversas materias y mi utilidad la halagan.
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
Cuando te veo me ves, cuando me ves te veo, y no te parezco feo.
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
