Como conoce la clave,
gira por su laberinto
y deja entrar al recinto.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Aunque músculos no tengo, los techos yo sostengo.
Los tejados protejo y buenas canales dejo.
Llevo secretos a voces, corriendo por esos mundos y sin que nadie los oiga los doy en unos segundos.
Aunque al dormir me consultan, nunca suelo contestar.
En la mesa me ponen y sobre mí todos comen.
¿Que le pones a una caja que la hace más ligera?
Lámina que no se ve y nos protege del viento. Aunque la atraviesa el sol, se empaña con el aliento.
Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Cuatro patas tiene, así como asiento; de ella me levanto y en ella me siento.
