adivinanzas para niños

Como conoce la clave,
gira por su laberinto
y deja entrar al recinto.

 

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La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!

En invierno se usa porque da calor en verano estorba y se echa al rincón.

Doy vueltas y no soy tiempo, un secreto sé guardar, si no me cuidan, me pierdo. ¿Con mi nombre sabrás dar?

En lo más alto me ponen para que el viento me dé, soy guía para los hombres y siempre estoy de pié.

Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.

De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.

Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.

Que timbre y número tenga y en verdad portal no sea es cierto, y el que desea hablar por él, no lo cuelga.

Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.

Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.