Como conoce la clave,
gira por su laberinto
y deja entrar al recinto.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Ni corre, ni vuela, pero siempre te precede, cuando vas o cuando llegas.
Todos me buscan, para descansar, si ya te lo he dicho, no lo pienses más.
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
Que timbre y número tenga y en verdad portal no sea es cierto, y el que desea hablar por él, no lo cuelga.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Un campo bien labrado no gasta reja ni arado.
Fui a la plaza y compré un negrito. Llegué a la casa y se puso coloradito. ¿Qué es?
Soy de cabeza redonda y me sostengo en un solo pie. Soy de tal fortaleza que a Dios hombre sujeté.
