Como conoce la clave,
gira por su laberinto
y deja entrar al recinto.
más adivinanzas de cosas de la casa...
¿Que le pones a una caja que la hace más ligera?
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
¿Quién será la desvelada, lo puedes tú discurrir? día y noche está acostada y no se puede dormir.
Aunque yo nunca me mueva por mí suben, por mi bajan; soy de diversas materias y mi utilidad la halagan.
Cuando te veo me ves, cuando me ves te veo, y no te parezco feo.
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
Aunque de comida voy cargado, la gente me vacía, y nunca soy tragado.
Un campo bien labrado no gasta reja ni arado.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
