Como conoce la clave,
gira por su laberinto
y deja entrar al recinto.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Es tu favorita cuando sientes frío; la encuentras escrita en el verso mío.
Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
Un barbecho bien labrado, ni entra mula, ni entra arado.
Está hecha de metal, de madera o de cristal y golpes siempre recibe cuando la entrada prohíbe.
Lámina que no se ve y nos protege del viento. Aunque la atraviesa el sol, se empaña con el aliento.
Aunque músculos no tengo, los techos yo sostengo.
En lo más alto me ponen para que el viento me dé, soy guía para los hombres y siempre estoy de pié.
