Como conoce la clave,
gira por su laberinto
y deja entrar al recinto.
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Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.
Es tu favorita cuando sientes frío; la encuentras escrita en el verso mío.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
Muy bonito por delante y muy feo por detrás; me transformo a cada instante, pues imito a los demás.
Un campo bien labrado no gasta reja ni arado.
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
En el buen tiempo a nadie marea, en cuanto llueve repiquetea.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
En un cuarto me arrinconan sin acordarse de mí, pero pronto van a buscarme cuando tienen que subir.
Muchos golpes recibe cuando a la gente, la entrada prohíbe.
