Como conoce la clave,
gira por su laberinto
y deja entrar al recinto.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Tengo patas bien derechas, mas no me puedo mover, llevo a cuestas la comida y no la puedo comer.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Un barbecho bien labrado, ni entra mula, ni entra arado.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
¿Que le pones a una caja que la hace más ligera?
Pequeña como una pera y alumbra la casa entera.
Soy de cabeza redonda y me sostengo en un solo pie. Soy de tal fortaleza que a Dios hombre sujeté.
Estoy dentro de él y no puedo entrar en él.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
