De frente miro al sol
sin que me ciegue,
más alto vuelo que ave alguna,
símbolo soy de imperios y reyes
y dos cabezas a veces me dibujan.
¿Quién soy?
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Adivina adivinador, por las mañanas soy un gran cantor.
Un espléndido abanico que no produce pavor, sus alas, plumas y pico son reales, sí señor.
En alto vive, en alto vuela, en alto toca las castañuelas.
Cargadas van, cargadas vienen y en el camino no se detienen.
La jaula es su casa, su ropaje amarillo, con su canto alegra a todos los vecinos.
Mi casa llevo a cuestas, tras de mí dejo un sendero, soy lento de movimientos, no le gusto al jardinero.
Anido en las torres, largo cuello tengo y todos los años por San Blas vengo.
Mis patas largas, mi pico largo, hago mi casa en el campanario.
Soy amiga de la luna, soy enemiga del sol; si viene la luz del día, alzo mi luz y me voy.
Va caminando por un caminito, no tiene alas y va despacito.
