De frente miro al sol
sin que me ciegue,
más alto vuelo que ave alguna,
símbolo soy de imperios y reyes
y dos cabezas a veces me dibujan.
¿Quién soy?
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Grandes patazas, chicas manitas, lindos colores en mis alitas, salto y no sé dónde caeré.
Este es un animal, de tal modo original, que al ponerse cara arriba, ya no se llama igual.
Cerca del polo, desnuda, sentada sobre una roca, suave, negra, bigotuda.
Adivina, adivinajera: no tiene traje y sí faltriquera.
Tengo ocho patas cargadas de ventosas, y paseo por las rocas, meciéndome en las olas. ¿Quién soy?
¿Quién allá en lo alto en las ramas mora y allí esconde, avara, todo lo que roba?
Con cuello largo y finito se pasea muy feliz, sólo si fueras mosquito le verias la nariz.
Las cinco vocales en su nombre lleva, y no siendo ave por la noche vuela.
Anido en las torres, largo cuello tengo y todos los años por San Blas vengo.
De negro y en procesión adivina quiénes son.
