De frente miro al sol
sin que me ciegue,
más alto vuelo que ave alguna,
símbolo soy de imperios y reyes
y dos cabezas a veces me dibujan.
¿Quién soy?
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Todo lo lleva delante, los colmillos para la lucha y la trompa para la ducha.
Piensa poco y salta mucho, dime su nombre que no te escucho.
Nadie admira tu cantar, ni tus patas, ni tu pico, ya que todos quedan prendados de tu abanico.
En alto vive, en alto mora, en alto teje, la tejedora.
No vuela y tiene un ala, no es camión y hace «cran».
De colores muy galano, soy bruto y no lo parezco, perpetua prisión padezco, uso del lenguaje humano, si bien de razón carezco.
Soy roja como un rubí y llevo pintitas negras, me encuentro en el jardín, en las plantas o en la hierba.
Este es un animal, de tal modo original, que al ponerse cara arriba, ya no se llama igual.
Soy un animal patoso, y cuento con muchas patas; pero, en cambio, sólo tengo un pico y un par de alas.
Cuantas manos le dio el mar a este extraño pasajero que lo quieren contratar para que juegue de arquero ¿quién es?
