De frente miro al sol
sin que me ciegue,
más alto vuelo que ave alguna,
símbolo soy de imperios y reyes
y dos cabezas a veces me dibujan.
¿Quién soy?
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En alto vive, en alto mora, en alto teje, la tejedora.
Las cinco vocales en su nombre lleva, y no siendo ave por la noche vuela.
¿Qué animal de buen olfato, cazador dentro de casa, rincón por rincón repasa y lame, si pilla, un plato?
Tengo de rey la cabeza calzo espuela pavonada, llevo barba colorada, mi sueño temprano empieza y madrugo a la alborada.
Soy roja como un rubí y llevo pintitas negras, me encuentro en el jardín, en las plantas o en la hierba.
Es blanca como la nieve, es negra como el carbón, las patas como una vela, el cuello como una hoz.
Prima hermana del conejo, aunque de lomo más alto, domina bien la carrera y el salto.
Por aquel camino va caminando quien no es gente; adivínelo el prudente que el nombre se quedó atrás.
Nunca camina por tierra, ni vuela, ni sabe nadar, pero aún así siempre corre, sube y baja sin parar.
De colores muy galano, soy bruto y no lo parezco, perpetua prisión padezco, uso del lenguaje humano, si bien de razón carezco.
