De frente miro al sol
sin que me ciegue,
más alto vuelo que ave alguna,
símbolo soy de imperios y reyes
y dos cabezas a veces me dibujan.
¿Quién soy?
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Un solo portero, un solo inquilino, tu casa redonda la llevas contigo.
Mi reinado está en el mar, soy de peso regordeta; un día, siglos atrás, me tragué entero a un profeta aunque luego lo expulsé al pensar que estaba a dieta.
Sin tener alas yo vuelo. Tengo cola y no soy ave, y como usted muy bien sabe, sin viento me voy al suelo.
¿Quién es el que hace, ya le pregunten o no, con la cabeza que sí y con la cola que no?
Nunca camina por tierra, ni vuela, ni sabe nadar, pero aún así siempre corre, sube y baja sin parar.
Canta cuando amanece y vuelve a cantar cuando el día desaparece.
Sobre la vaca, la «o», a que no lo aciertas, no.
Aunque yo llevo pijama, siempre ando muy despierta, por no servir al león de suculenta merienda.
Vuelo de noche, duermo de día y nunca verás plumas en ala mía.
¿Quién hace su casa en la verde rama, y allí a sus hijos solicita y llama?
