De frente miro al sol
sin que me ciegue,
más alto vuelo que ave alguna,
símbolo soy de imperios y reyes
y dos cabezas a veces me dibujan.
¿Quién soy?
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Alas de mil colores y se pierden entre las flores.
Del fin del estanque vengo, para mirar a los niños, a los cuales entretengo, con saltos, juegos y brincos. ¿Quién soy?
Por aquel camino va caminando quien no es gente; adivínelo el prudente que el nombre se quedó atrás.
Tiene las orejas largas, tiene la cola pequeña, en los corrales se cría y en el monte tiene cuevas.
¿Cuál es el animal que siempre llega al final?
Chao, chao, rabito «alzao».
Mi reinado está en el mar, soy de peso regordeta; un día, siglos atrás, me tragué entero a un profeta aunque luego lo expulsé al pensar que estaba a dieta.
Prima hermana del conejo, aunque de lomo más alto, domina bien la carrera y el salto.
Volando en el aire, y besando las flores, se pasa su vida, de luz y colores.
Iba una vaca de lado, luego resultó pescado.
