De frente miro al sol
sin que me ciegue,
más alto vuelo que ave alguna,
símbolo soy de imperios y reyes
y dos cabezas a veces me dibujan.
¿Quién soy?
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Anda, nada, vuela, no gasta zapato, va dejando estela.
Volando en el aire, y besando las flores, se pasa su vida, de luz y colores.
Nunca pongo mala cara, aunque siempre me dan col, acierta bobalicón.
Es que el pobre ve tan poco que tampoco mira ya, topa que topa que topa, con la topa lo hallarás.
Un solo portero, un solo inquilino, tu casa redonda la llevas contigo.
El roer es mi trabajo, el queso mi aperitivo y el gato ha sido siempre mi más temido enemigo.
En dos castañuelas voy encerrado y al sacarme del mar me pongo colorado.
Un espléndido abanico que no produce pavor, sus alas, plumas y pico son reales, sí señor.
Soy pequeño y alargado, en dos conchas colocado, como no puedo nadar, me pego a las rocas del mar.
Iba una vaca de lado, luego resultó pescado.
