De frente miro al sol
sin que me ciegue,
más alto vuelo que ave alguna,
símbolo soy de imperios y reyes
y dos cabezas a veces me dibujan.
¿Quién soy?
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Sobre la vaca, la «o», a que no lo aciertas, no.
¿Quién es el que hace, ya le pregunten o no, con la cabeza que sí y con la cola que no?
Viajeras somos de negros vestidos, debajo de las tejas hacemos los nidos.
Mis patas largas, mi pico largo, hago mi casa en el campanario.
Si la tienes tú la buscas, si no la tienes, ni la buscas, ni la quieres.
¿Quién hace su casa en la verde rama, y allí a sus hijos solicita y llama?
Cuando nada en los ríos parece un tronco flotante, pero si muestra sus dientes todos huyen al instante.
Cerca del polo, desnuda, sentada sobre una roca, suave, negra, bigotuda.
Aunque no soy pajarillo canto sin ninguna pena y cuando en plural me usan represento la condena.
Vive en el desierto, mata a las personas, debajo de las piedras, muy bien se acomoda.
