De frente miro al sol
sin que me ciegue,
más alto vuelo que ave alguna,
símbolo soy de imperios y reyes
y dos cabezas a veces me dibujan.
¿Quién soy?
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Por aquel camino va caminando quien no es gente; adivínelo el prudente que el nombre se quedó atrás.
Soy un animal pequeño, piensa mi nombre un rato, porque agregando una «n» tendrás mi nombre en el acto.
Sal al campo por las noches, si me quieres conocer, soy señor de grandes ojos, cara seria y gran saber.
¿Quién hace su casa en la verde rama, y allí a sus hijos solicita y llama?
No es león y tiene garra, no es pato y tiene pata.
Topó mi padre en la iglesia con uno vestido de negro, ni era fraile, ni era cura, que era lo que dije primero.
Su padre relincha con pésima voz, su madre rebuzna y suelta una coz.
Zumba que te zumba, van y vienen sin descanso, de flor en flor trajinando y nuestra vida endulzando.
Hablo y no pienso, lloro y no siento, río sin razón y miento sin intención.
Vuelo de noche, duermo de día y nunca verás plumas en ala mía.
