Grandes patazas,
chicas manitas,
lindos colores
en mis alitas,
salto y no sé
dónde caeré.
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Las cinco vocales en su nombre lleva, y no siendo ave por la noche vuela.
¿Quién allá en lo alto en las ramas mora y allí esconde, avara, todo lo que roba?
Salta y salta, y la colita le falta.
El roer es mi trabajo, el queso mi aperitivo y el gato ha sido siempre mi más temido enemigo.
Mis patas largas, mi pico largo, hago mi casa en el campanario.
Lo rascaba llorando de la crin a la cola y en él se iba trotando por una loma.
Me encuentras en la playa a la sombra y al sol, mi nombre tiene cara y también tiene col.
Si la tienes tú la buscas, si no la tienes, ni la buscas, ni la quieres.
¿Quién hace en los troncos su oscura casita y allí esconde, avara, cuanto necesita?
Trabajar, siempre mucho trabajé; aunque nunca estudié en la escuela me conocen bien; algunos dicen de mí: «terco bicho es» y Pinocho mucho se asustó cuando en mí casi se convirtió.
