Grandes patazas,
chicas manitas,
lindos colores
en mis alitas,
salto y no sé
dónde caeré.
más adivinanzas de animales...
Del fin del estanque vengo, para mirar a los niños, a los cuales entretengo, con saltos, juegos y brincos. ¿Quién soy?
Cuantas manos le dio el mar a este extraño pasajero que lo quieren contratar para que juegue de arquero ¿quién es?
¿Quién hace su casa en la verde rama, y allí a sus hijos solicita y llama?
De celda en celda voy pero presa no estoy.
Vivo en el mar sin ser pez, y soy siempre juguetón, nunca me baño en el Rhin, pues soy el mismo del fin.
De colores muy galano, soy bruto y no lo parezco, perpetua prisión padezco, uso del lenguaje humano, si bien de razón carezco.
Mis patas largas, mi pico largo, hago mi casa en el campanario.
Sobre la vaca, la «o», a que no lo aciertas, no.
Voy con mi casa al hombro, camino sin tener patas, y voy marcando mi huella con un hilito de plata.
Viajeras somos de negros vestidos, debajo de las tejas hacemos los nidos.
