No es cama, ni es león
y desaparece en cualquier rincón
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Mis patas largas, mi pico largo, hago mi casa en el campanario.
Por un camino muy oscuro va caminando un animal. El nombre del bicho ya te lo he dicho.
Mi reinado está en el mar, soy de peso regordeta; un día, siglos atrás, me tragué entero a un profeta aunque luego lo expulsé al pensar que estaba a dieta.
Por más que se suena el moco le cuelga.
De negro y en procesión adivina quiénes son.
Cuantas manos le dio el mar a este extraño pasajero que lo quieren contratar para que juegue de arquero ¿quién es?
Adivina quien yo soy: al ir parece que vengo, y al venir, es que me voy.
¿Qué clarín suena en la noche que a todos desvela al punto? No es soldado, ni marino, ni músico de conjunto.
Un solo portero, un solo inquilino, tu casa redonda la llevas contigo.
Envuelto en un cobertor, haga frío o calor.
