No es cama, ni es león
y desaparece en cualquier rincón
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¿Quién hace en los troncos su oscura casita y allí esconde, avara, cuanto necesita?
Por más que se suena el moco le cuelga.
La jaula es su casa, su ropaje amarillo, con su canto alegra a todos los vecinos.
Soy dama cruel, temerosa, me paseo en verde prado, y todo aquel que me mira se queda muy espantado. Yo luzco un largo vestido que en tienda no fue comprado, no fue por mano de sastre, ni medido, ni cortado.
Jamás de su casa sale y corre el monte y el valle.
Mamífero rumiante de cuello alargado, por el desierto, errante, siempre anda jorobado.
Avión minúsculo, picando en barrena sobre nuestro músculo.
Tiene famosa memoria, gran tamaño y dura piel, y la nariz más grandota que en el mundo pueda haber.
Soy un animal pequeño, piensa mi nombre un rato, porque agregando una «n» tendrás mi nombre en el acto.
Adivina quien yo soy: al ir parece que vengo, y al venir, es que me voy.
