No es cama, ni es león
y desaparece en cualquier rincón
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Mis patas largas, mi pico largo, hago mi casa en el campanario.
Voy con mi casa al hombro, camino sin tener patas, y voy marcando mi huella con un hilito de plata.
¿Qué clarín suena en la noche que a todos desvela al punto? No es soldado, ni marino, ni músico de conjunto.
Anda, nada, vuela, no gasta zapato, va dejando estela.
Con su risa mañanera toda la playa alborota, pescadora y marinera.
Si la tienes tú la buscas, si no la tienes, ni la buscas, ni la quieres.
De negro y en procesión adivina quiénes son.
Soy amiga de la luna, soy enemiga del sol; si viene la luz del día, alzo mi luz y me voy.
En el estanque me admiran, por mi elegancia y belleza tengo cuello largo y fino y muy bonita cabeza.
Chao, chao, rabito «alzao».
