No es cama, ni es león
y desaparece en cualquier rincón
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Tiene ojos de gato y no es gato, orejas de gato y no es gato; patas de gato y no es gato; rabo de gato y no es gato, maúlla y no es gato.
Un espléndido abanico que no produce pavor, sus alas, plumas y pico son reales, sí señor.
Soy dama cruel, temerosa, me paseo en verde prado, y todo aquel que me mira se queda muy espantado. Yo luzco un largo vestido que en tienda no fue comprado, no fue por mano de sastre, ni medido, ni cortado.
Si la tienes tú la buscas, si no la tienes, ni la buscas, ni la quieres.
De colores muy galano, soy bruto y no lo parezco, perpetua prisión padezco, uso del lenguaje humano, si bien de razón carezco.
Con nombre de perro empieza este curioso animal, que aunque nunca compra nada siempre con la bolsa va.
Garra pero no mata, pata pero no de vaca.
¿Quién allá en lo alto en las ramas mora y allí esconde, avara, todo lo que roba?
Verde como el campo, campo no es, habla como el hombre, hombre no es.
¿Qué animal de buen olfato, cazador dentro de casa, rincón por rincón repasa y lame, si pilla, un plato?
