No es cama, ni es león
y desaparece en cualquier rincón
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Mi reinado está en el mar, soy de peso regordeta; un día, siglos atrás, me tragué entero a un profeta aunque luego lo expulsé al pensar que estaba a dieta.
Canto en la orilla, vivo en el agua, no soy pescado, ni soy cigarra.
Desde hace miles de años hemos transportado al hombre; ahora nos lleva escondidos en el motor de su coche.
Me roban mi vestidura porque la fuerza es su ley y visten con mis despojos desde el esclavo hasta el rey.
Soy un animal patoso, y cuento con muchas patas; pero, en cambio, sólo tengo un pico y un par de alas.
Viajeras somos de negros vestidos, debajo de las tejas hacemos los nidos.
Soy señor muy elegante y excelente nadador, y puedo hacer con mi cuello signos de interrogación.
Las cinco vocales en su nombre lleva, y no siendo ave por la noche vuela.
Soy chiquitito, puedo nadar, vivo en los ríos y en alta mar.
Tengo ocho patas cargadas de ventosas, y paseo por las rocas, meciéndome en las olas. ¿Quién soy?
