No es cama, ni es león
y desaparece en cualquier rincón
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Con la primavera, llega la viajera. Su nido es de barro y su cola, de tijera.
Buscando bambú por la China anda, aunque está muy solo, siempre va en panda.
Topó mi padre en la iglesia con uno vestido de negro, ni era fraile, ni era cura, que era lo que dije primero.
Con nombre de perro empieza este curioso animal, que aunque nunca compra nada siempre con la bolsa va.
Alto, altanero, gran caballero, gorro de grana, capa dorada, espuelas de acero.
No lo parezco y soy pez, y mi forma la refleja una pieza de ajedrez.
¿Qué animal de buen olfato, cazador dentro de casa, rincón por rincón repasa y lame, si pilla, un plato?
Orejas largas, rabo cortito; corro y salto muy ligerito.
Nunca camina por tierra, ni vuela, ni sabe nadar, pero aún así siempre corre, sube y baja sin parar.
Animal soy, desde luego; me llaman el jorobado, y que tengo cuatro patas, ya se da por descontado.
