No es cama, ni es león
y desaparece en cualquier rincón
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Con su trompa preparada pasa a tu lado zumbando, se posa en tu piel desnuda y tu sangre va chupando.
Llevo pijama a diario sin guardarlo en el armario.
Duro por arriba, duro por abajo, cara de serpiente y patas de palo.
Si te pregunto cómo se llama este gran bicho, ya te lo he dicho.
Tengo ocho patas cargadas de ventosas, y paseo por las rocas, meciéndome en las olas. ¿Quién soy?
En un monte muy espeso anda un animal sin hueso.
De negro y en procesión adivina quiénes son.
Animal soy, desde luego; me llaman el jorobado, y que tengo cuatro patas, ya se da por descontado.
En alto vive, en alto mora, en alto teje, la tejedora.
Soy un turco pues sustento las mujeres que me dan, con quien hago de galán; repártoles el sustento, de celos padezco afán. Roja diadema me adorna, el traje Dios me lo dio, y aunque carezco de dientes tengo fama de cantor.
