No es cama, ni es león
y desaparece en cualquier rincón
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Si la tienes tú la buscas, si no la tienes, ni la buscas, ni la quieres.
¿Qué animal de buen olfato, cazador dentro de casa, rincón por rincón repasa y lame, si pilla, un plato?
Adivina, adivinajera: no tiene traje y sí faltriquera.
Este es un animal, de tal modo original, que al ponerse cara arriba, ya no se llama igual.
Voy con mi casa al hombro, camino sin tener patas, y voy marcando mi huella con un hilito de plata.
La jaula es su casa, su ropaje amarillo, con su canto alegra a todos los vecinos.
¿Quién hace en los troncos su oscura casita y allí esconde, avara, cuanto necesita?
Hablo y no pienso, lloro y no siento, río sin razón y miento sin intención.
El roer es mi trabajo, el queso mi aperitivo y el gato ha sido siempre mi más temido enemigo.
De verde esmeralda sobre la tapiada, rabo rabilargo, pata estirada, corre que te corre, mocita salada.
