No es cama, ni es león
y desaparece en cualquier rincón
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María Penacho parió un muchacho, ni vivo ni muerto, ni hembra ni macho.
Mamífero rumiante de cuello alargado, por el desierto, errante, siempre anda jorobado.
Mi reinado está en el mar, soy de peso regordeta; un día, siglos atrás, me tragué entero a un profeta aunque luego lo expulsé al pensar que estaba a dieta.
De China vengo, en Murcia vivo, como morera, seda fabrico.
Es un mamífero que vuela por la noche cuando salen los mosquitos ¿que es?
Trabajar, siempre mucho trabajé; aunque nunca estudié en la escuela me conocen bien; algunos dicen de mí: «terco bicho es» y Pinocho mucho se asustó cuando en mí casi se convirtió.
Es blanca como la nieve, es negra como el carbón, las patas como una vela, el cuello como una hoz.
Sal al campo por las noches, si me quieres conocer, soy señor de grandes ojos, cara seria y gran saber.
Un solo portero, un solo inquilino, tu casa redonda la llevas contigo.
Un bichito verde sobre la pared, corre que te corre, busca qué comer.
