No es cama, ni es león
y desaparece en cualquier rincón
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Verde como el campo, campo no es, habla como el hombre, hombre no es.
Nadie admira tu cantar, ni tus patas, ni tu pico, ya que todos quedan prendados de tu abanico.
¿Quién hace su casa en la verde rama, y allí a sus hijos solicita y llama?
Mamífero rumiante de cuello alargado, por el desierto, errante, siempre anda jorobado.
Soy un animal patoso, y cuento con muchas patas; pero, en cambio, sólo tengo un pico y un par de alas.
Cerca del polo, desnuda, sentada sobre una roca, suave, negra, bigotuda.
Larga y lisa, larga y lisa, llevo puesta una camisa, toda bordada, bordada, sin costura ni puntada.
Mis patas largas, mi pico largo, hago mi casa en el campanario.
Salta y salta, y la colita le falta.
Nace en la dehesa y come en tu mesa.
