No es cama, ni es león
y desaparece en cualquier rincón
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Anido en las torres, largo cuello tengo y todos los años por San Blas vengo.
Con la primavera, llega la viajera. Su nido es de barro y su cola, de tijera.
Un espléndido abanico que no produce pavor, sus alas, plumas y pico son reales, sí señor.
Soy un turco pues sustento las mujeres que me dan, con quien hago de galán; repártoles el sustento, de celos padezco afán. Roja diadema me adorna, el traje Dios me lo dio, y aunque carezco de dientes tengo fama de cantor.
Trabajar, siempre mucho trabajé; aunque nunca estudié en la escuela me conocen bien; algunos dicen de mí: «terco bicho es» y Pinocho mucho se asustó cuando en mí casi se convirtió.
Adivina, adivinanza, ¿qué familia de animales tiene redecilla y panza?
Es blanca como la nieve, es negra como el carbón, las patas como una vela, el cuello como una hoz.
Sobre la vaca, la «o», a que no lo aciertas, no.
Adivina adivinador, por las mañanas soy un gran cantor.
En el campo me crié dando voces como loca; me ataron de pies y manos para quitarme la ropa.
