No es cama, ni es león
y desaparece en cualquier rincón
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Vivo en el mar sin ser pez, y soy siempre juguetón, nunca me baño en el Rhin, pues soy el mismo del fin.
Las cinco vocales en su nombre lleva, y no siendo ave por la noche vuela.
Anda, nada, vuela, no gasta zapato, va dejando estela.
María Penacho parió un muchacho, ni vivo ni muerto, ni hembra ni macho.
En un monte muy espeso anda un animal sin hueso.
Larga y lisa, larga y lisa, llevo puesta una camisa, toda bordada, bordada, sin costura ni puntada.
Mi reinado está en el mar, soy de peso regordeta; un día, siglos atrás, me tragué entero a un profeta aunque luego lo expulsé al pensar que estaba a dieta.
Sin tener alas yo vuelo. Tengo cola y no soy ave, y como usted muy bien sabe, sin viento me voy al suelo.
Soy dama cruel, temerosa, me paseo en verde prado, y todo aquel que me mira se queda muy espantado. Yo luzco un largo vestido que en tienda no fue comprado, no fue por mano de sastre, ni medido, ni cortado.
Adivina, adivinanza ¿quién puso el huevo en la paja?
