No es cama, ni es león
y desaparece en cualquier rincón
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Soy un animal patoso, y cuento con muchas patas; pero, en cambio, sólo tengo un pico y un par de alas.
De tierra morena vengo, estirando y encogiendo, amárrenme las gallinas, que a los perros no les temo.
Lo mismo que un galgo valgo, su retrato soy y amigo, y si por el campo salgo, las liebres mucho persigo, y es cierto que no soy galgo.
Larga y lisa, larga y lisa, llevo puesta una camisa, toda bordada, bordada, sin costura ni puntada.
Adivina quien soy yo. Que al ir parece que vengo, y al venir es que me voy.
¿Quién hace en los troncos su oscura casita y allí esconde, avara, cuanto necesita?
Cerca del polo, desnuda, sentada sobre una roca, suave, negra, bigotuda.
Adivina, adivinajera: no tiene traje y sí faltriquera.
Tiene ojos de gato y no es gato, orejas de gato y no es gato; patas de gato y no es gato; rabo de gato y no es gato, maúlla y no es gato.
Es negro como un curita y no se cansa de hacer bolitas.
