No es cama, ni es león
y desaparece en cualquier rincón
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Adivina adivinador, por las mañanas soy un gran cantor.
Lo mismo que un galgo valgo, su retrato soy y amigo, y si por el campo salgo, las liebres mucho persigo, y es cierto que no soy galgo.
En el campo me crié dando voces como loca; me ataron de pies y manos para quitarme la ropa.
Iba una vaca de lado, luego resultó pescado.
Tengo ocho patas cargadas de ventosas, y paseo por las rocas, meciéndome en las olas. ¿Quién soy?
Teje con maña, caza con saña.
De colores muy galano, soy bruto y no lo parezco, perpetua prisión padezco, uso del lenguaje humano, si bien de razón carezco.
Es blanca como la nieve, es negra como el carbón, las patas como una vela, el cuello como una hoz.
Aunque no soy florista trabajo con flores y por más que me resista el hombre arrebata el fruto de mis labores.
Vive en el desierto, mata a las personas, debajo de las piedras, muy bien se acomoda.
