No es cama, ni es león
y desaparece en cualquier rincón
más adivinanzas de animales...
Anda, nada, vuela, no gasta zapato, va dejando estela.
Adivina, adivinajera: no tiene traje y sí faltriquera.
Alas de mil colores y se pierden entre las flores.
Animal soy, desde luego; me llaman el jorobado, y que tengo cuatro patas, ya se da por descontado.
Con cuello largo y finito se pasea muy feliz, sólo si fueras mosquito le verias la nariz.
A la orilla de los ríos, croan sin meterse en líos, saltos dan, mas no son osos sino animales verdosos.
Zumba que te zumba, van y vienen sin descanso, de flor en flor trajinando y nuestra vida endulzando.
Vive en el desierto, mata a las personas, debajo de las piedras, muy bien se acomoda.
¿Quién hace en los troncos su oscura casita y allí esconde, avara, cuanto necesita?
Sal al campo por las noches, si me quieres conocer, soy señor de grandes ojos, cara seria y gran saber.
