No es cama, ni es león
y desaparece en cualquier rincón
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Teje con maña, caza con saña.
Lo rascaba llorando de la crin a la cola y en él se iba trotando por una loma.
Su padre relincha con pésima voz, su madre rebuzna y suelta una coz.
Aunque no soy pajarillo canto sin ninguna pena y cuando en plural me usan represento la condena.
Con cuello largo y finito se pasea muy feliz, sólo si fueras mosquito le verias la nariz.
Nadie admira tu cantar, ni tus patas, ni tu pico, ya que todos quedan prendados de tu abanico.
Mis patas largas, mi pico largo, hago mi casa en el campanario.
Con su trompa preparada pasa a tu lado zumbando, se posa en tu piel desnuda y tu sangre va chupando.
Alas de mil colores y se pierden entre las flores.
Sal al campo por las noches, si me quieres conocer, soy señor de grandes ojos, cara seria y gran saber.
