No es cama, ni es león
y desaparece en cualquier rincón
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Este es un animal, de tal modo original, que al ponerse cara arriba, ya no se llama igual.
Nadie admira tu cantar, ni tus patas, ni tu pico, ya que todos quedan prendados de tu abanico.
Me roban mi vestidura porque la fuerza es su ley y visten con mis despojos desde el esclavo hasta el rey.
Cuando nada en los ríos parece un tronco flotante, pero si muestra sus dientes todos huyen al instante.
Nunca camina por tierra, ni vuela, ni sabe nadar, pero aún así siempre corre, sube y baja sin parar.
No vuela y tiene un ala, no es camión y hace «cran».
Adivina, adivinajera: no tiene traje y sí faltriquera.
Viste de chaleco blanco, y también de negro frac, es un ave que no vuela, pero nada. ¿Que será?
La jaula es su casa, su ropaje amarillo, con su canto alegra a todos los vecinos.
Mis patas largas, mi pico largo, hago mi casa en el campanario.
