No es cama, ni es león
y desaparece en cualquier rincón
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Adivina, adivinanza Vuela entre las flores con sus alas de colores
Anda, nada, vuela, no gasta zapato, va dejando estela.
Mi reinado está en el mar, soy de peso regordeta; un día, siglos atrás, me tragué entero a un profeta aunque luego lo expulsé al pensar que estaba a dieta.
Detras de mi corre el perro, voy detras de los ratones, me gusta comer pescado y acostarme en los sillones. ¿Quién soy?
Soy un animal pequeño, piensa mi nombre un rato, porque agregando una «n» tendrás mi nombre en el acto.
Zumba que te zumba, van y vienen sin descanso, de flor en flor trajinando y nuestra vida endulzando.
Soy roja como un rubí y llevo pintitas negras, me encuentro en el jardín, en las plantas o en la hierba.
Mi nombre lo leo, mi apellido es pardo, quién no lo adivine, es un poco tardo.
Larga y lisa, larga y lisa, llevo puesta una camisa, toda bordada, bordada, sin costura ni puntada.
Es negro como un curita y no se cansa de hacer bolitas.
