Uso aguja sin coser,
corto sin tijeras,
y ando sin pié.
más adivinanzas sobre el mar y la playa...
Ni de día, ni de noche puede mi vela alumbrar, pero cuando sopla el viento muy bien suelo navegar.
Cinco brazos, no te miento, habita siempre en el mar, aunque la puedes hallar de noche en el firmamento.
En mí se mueren los ríos, y por mí los barcos van, muy breve es el nombre mío, tres letras tiene, no más.
Ella no tiene pies, y si te descuidas, parece un pez.
En una cala del mar, aunque con muy mala pinta, dispuesto para pintar utilizando su tinta.
Olas me llevan, olas me traen, pero las velas nunca se me caen.
Llegamos sin cesar, una tras otra, desde el mar a la playa a descansar. A veces, sin embargo, más furiosas, los barcos podemos destrozar.
Dos pinzas tengo, hacia atrás camino, de mar o de río en el agua vivo.
Un truquito este pez tiene que no todo el mundo sabe: si a su nombre quitas la «ene», va y se transforma en ave.
Haciendo ruido ya vienen, haciendo ruido se van; y, cuando mañana vuelvan, de igual manera se irán.
