Giro mi cuerpo ante el sol,
por ser mi dueño y señor.
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De mi tronco herido sacan la resina. En las piñas guardo todas mis semillas.
Verde me crié, negro me volví, ahora me visten de blanco, para poderme vender.
Verde fue mi nacimiento, amarillo mi vivir, en una sábana blanca me envuelven para morir.
Los dátiles son mi fruto y palmas doy a lo bruto.
Está en el edificio, también en la maceta, la llevas en el pie, la coges en la huerta.
Soy una hierba trepadora y altanera que cubro más una pared que una pradera
De bronce el tronco, las hojas de esmeralda, el fruto de oro, las flores de plata.
Alta como un pino, verde como un lino, con las hojas anchas y el fruto amarillo.
Como cuerda yo amarro, como cadenas sujeto, tengo un brazo y muchos dedos enterrados por el suelo.
Siempre se muere escondida sin dar guerra, por dar a otros su vida bajo tierra.
