No es cama, ni es león
y desaparece en cualquier rincón
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Voy con mi casa al hombro, camino sin tener patas, y voy marcando mi huella con un hilito de plata.
Grandes patazas, chicas manitas, lindos colores en mis alitas, salto y no sé dónde caeré.
¿Qué es, qué es, del tamaño de una nuez, que sube la cuesta y no tiene pies?
¿Qué clarín suena en la noche que a todos desvela al punto? No es soldado, ni marino, ni músico de conjunto.
En dos castañuelas voy encerrado y al sacarme del mar me pongo colorado.
Adivina, adivinajera: no tiene traje y sí faltriquera.
Garra pero no mata, pata pero no de vaca.
No lo parezco y soy pez, y mi forma la refleja una pieza de ajedrez.
De frente miro al sol sin que me ciegue, más alto vuelo que ave alguna, símbolo soy de imperios y reyes y dos cabezas a veces me dibujan. ¿Quién soy?
Soy un animal pequeño, piensa mi nombre un rato, porque agregando una «n» tendrás mi nombre en el acto.
