Aunque es madre nunca ha parido,
aunque es selva nunca dio abrigo;
nace y no sabe andar
pero enseguida se pone a trepar.
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De mi tronco herido sacan la resina. En las piñas guardo todas mis semillas.
Mi nombre es de peregrino y tengo virtud notable, me encuentras en los caminos y mi olor es agradable.
¿Qué es, qué no es? Está en el jardín, también en tus pies.
En el origen la respuesta está, en el fin, continuidad, y si no dice la verdad, tienes la réplica ya.
Aunque es madre nunca ha parido, aunque es selva nunca dio abrigo; nace y no sabe andar pero enseguida se pone a trepar.
Son nuestras blancas flores a veces tan tempranas, que la nieve, envidiosa, viene a ver si nos gana
Los dátiles son mi fruto y palmas doy a lo bruto.
Alta como un pino, verde como un lino, con las hojas anchas y el fruto amarillo.
Verde soy, verde seré, no me toques que te picaré.
Su cabeza es amarilla, siguiendo al sol, gira y gira, muchos comen sus pepitas y dicen que son muy ricas.
