Aunque yo llevo pijama,
siempre ando muy despierta,
por no servir al león
de suculenta merienda.
más adivinanzas de animales...
Es tan grande mi fortuna que estreno todos los años un vestido sin costura, de colores salpicado.
Mi nombre lo leo, mi apellido es pardo, quién no lo adivine, es un poco tardo.
Grandes patazas, chicas manitas, lindos colores en mis alitas, salto y no sé dónde caeré.
Su padre relincha con pésima voz, su madre rebuzna y suelta una coz.
Soy roja como un rubí y llevo pintitas negras, me encuentro en el jardín, en las plantas o en la hierba.
Cerca del polo, desnuda, sentada sobre una roca, suave, negra, bigotuda.
Lo mismo que un galgo valgo, su retrato soy y amigo, y si por el campo salgo, las liebres mucho persigo, y es cierto que no soy galgo.
Es negro como un curita y no se cansa de hacer bolitas.
Lo rascaba llorando de la crin a la cola y en él se iba trotando por una loma.
Chao, chao, rabito «alzao».
