Con la primavera,
llega la viajera.
Su nido es de barro
y su cola, de tijera.
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¿Qué clarín suena en la noche que a todos desvela al punto? No es soldado, ni marino, ni músico de conjunto.
Un espléndido abanico que no produce pavor, sus alas, plumas y pico son reales, sí señor.
¿Quién es el que hace, ya le pregunten o no, con la cabeza que sí y con la cola que no?
Su padre relincha con pésima voz, su madre rebuzna y suelta una coz.
Tengo tinta, tengo plumas y brazos tengo, además, pero no puedo escribir, porque no aprendí jamás.
Sin tener alas yo vuelo. Tengo cola y no soy ave, y como usted muy bien sabe, sin viento me voy al suelo.
Mi nombre lo leo, mi apellido es pardo, quién no lo adivine, es un poco tardo.
Piensa poco y salta mucho, dime su nombre que no te escucho.
Míralo del derecho y del revés, va y viene, viene y va. Si taba no es, ¿Qué será?
Iba una vaca de lado, luego resultó pescado.
