Con la primavera,
llega la viajera.
Su nido es de barro
y su cola, de tijera.
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¿Qué clarín suena en la noche que a todos desvela al punto? No es soldado, ni marino, ni músico de conjunto.
No vuela y tiene un ala, no es camión y hace «cran».
De verde esmeralda sobre la tapiada, rabo rabilargo, pata estirada, corre que te corre, mocita salada.
De cierto animal di el nombre: es quien vigila la casa, quien avisa si alguien pasa y es fiel amigo del hombre.
Adivina, adivinajera: no tiene traje y sí faltriquera.
De colores muy galano, soy bruto y no lo parezco, perpetua prisión padezco, uso del lenguaje humano, si bien de razón carezco.
Nace en la dehesa y come en tu mesa.
Tengo tinta, tengo plumas y brazos tengo, además, pero no puedo escribir, porque no aprendí jamás.
Jamás de su casa sale y corre el monte y el valle.
Mis patas largas, mi pico largo, hago mi casa en el campanario.
