Cuando me caliento hasta los talones
aliso camisas y pantalones.
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Soy pequeña y afilada y pincho con mis puntadas.
Cuando me caliento hasta los talones aliso camisas y pantalones.
Largo, largo, como un camino y cabe en un «pucherino».
Cuanto más largas más cortas, cuanto más cortas más largas.
Dos hermanas diligentes que caminan al compás, con el pico por delante y los ojos por detrás.
Y lo es, y lo es y no me lo adivinas en un mes.
Con «A» empieza mi nombre, de las damas soy querido, si me prenden voy seguro, y, si me sueltan, perdido.
Una cosa que no es cosa y lo es.
Don dedín tiene un sombrero para no hacerse agujeros.
Pequeños, redondos, con agujeritos, valemos muy poco, solos o juntitos, mas de nosotros depende el buen vestir de la gente.
