Cuando me caliento hasta los talones
aliso camisas y pantalones.
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Te la digo, te la digo, te la vuelvo a repetir; te la digo veinte veces y no me la sabes decir.
Pico sin tener enojos y, sin nacer, soy de corte, pero muchos, con arrojos, los dedos, viendo mi porte, me los meten por los ojos.
Pica, picando, colita arrastrando.
Cuando me caliento hasta los talones aliso camisas y pantalones.
Primero ciega, luego pincha y todo une mientras camina.
Tengo pie y no tengo boca, hilo meto, hilo asomo, tengo dientes y no como.
Dama da, dama deja, y no se queja de lo que deja.
Largo, largo, como un camino y cabe en un «pucherino».
Locomotora no soy, mas cuando con vapor voy, dejo muy alisado si me usan con cuidado.
Soy alta y delgada, tengo un ojo, hago vestidos y no me los pongo.
