Cuantas manos le dio el mar
a este extraño pasajero
que lo quieren contratar
para que juegue de arquero
¿quién es?
más adivinanzas de animales...
No lo parezco y soy pez, y mi forma la refleja una pieza de ajedrez.
Adivina, adivinajera: no tiene traje y sí faltriquera.
Mi reinado está en el mar, soy de peso regordeta; un día, siglos atrás, me tragué entero a un profeta aunque luego lo expulsé al pensar que estaba a dieta.
Vuelo de noche, duermo de día y nunca verás plumas en ala mía.
Topó mi padre en la iglesia con uno vestido de negro, ni era fraile, ni era cura, que era lo que dije primero.
Hablo y no pienso, lloro y no siento, río sin razón y miento sin intención.
De tierra morena vengo, estirando y encogiendo, amárrenme las gallinas, que a los perros no les temo.
Si te pregunto cómo se llama este gran bicho, ya te lo he dicho.
Un espléndido abanico que no produce pavor, sus alas, plumas y pico son reales, sí señor.
Con su trompa preparada pasa a tu lado zumbando, se posa en tu piel desnuda y tu sangre va chupando.
