Cuantas manos le dio el mar
a este extraño pasajero
que lo quieren contratar
para que juegue de arquero
¿quién es?
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Alas de mil colores y se pierden entre las flores.
Dos pinzas tengo, hacia atrás camino, de mar o de río en el agua vivo.
Zumba que te zumba, van y vienen sin descanso, de flor en flor trajinando y nuestra vida endulzando.
Con la primavera, llega la viajera. Su nido es de barro y su cola, de tijera.
Soy pequeño y alargado, en dos conchas colocado, como no puedo nadar, me pego a las rocas del mar.
Chao, chao, rabito «alzao».
Vive en el desierto, mata a las personas, debajo de las piedras, muy bien se acomoda.
Anido en las torres, largo cuello tengo y todos los años por San Blas vengo.
Tengo de rey la cabeza calzo espuela pavonada, llevo barba colorada, mi sueño temprano empieza y madrugo a la alborada.
Volando en el aire, y besando las flores, se pasa su vida, de luz y colores.
