Cuantas manos le dio el mar
a este extraño pasajero
que lo quieren contratar
para que juegue de arquero
¿quién es?
más adivinanzas de animales...
En el campo me crié dando voces como loca; me ataron de pies y manos para quitarme la ropa.
La jaula es su casa, su ropaje amarillo, con su canto alegra a todos los vecinos.
María Penacho parió un muchacho, ni vivo ni muerto, ni hembra ni macho.
Míralo del derecho y del revés, va y viene, viene y va. Si taba no es, ¿Qué será?
Voy con mi casa al hombro, camino sin tener patas, y voy marcando mi huella con un hilito de plata.
Sal al campo por las noches, si me quieres conocer, soy señor de grandes ojos, cara seria y gran saber.
Llevo pijama a diario sin guardarlo en el armario.
Por aquel camino va caminando quien no es gente; adivínelo el prudente que el nombre se quedó atrás.
Sobre la vaca, la «o», a que no lo aciertas, no.
Es tan grande mi fortuna que estreno todos los años un vestido sin costura, de colores salpicado.
