De nada me sirven,
estas cuatro patas,
que quieta estoy siempre,
sobre mí, el durmiente.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Con mi cara tan cuadrada, lisa o con dibujitos, resignada y por los suelos, me repito, me repito...
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Muchos golpes recibe cuando a la gente, la entrada prohíbe.
Cuatro patas tiene y no puede andar también cabecera sin saber hablar.
Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.
Pequeña como una pera y alumbra la casa entera.
Con patas y espalda, no se mueve ni anda.
En lo más alto me ponen para que el viento me dé, soy guía para los hombres y siempre estoy de pié.
Sale de la sala, entra en la cocina, meneando la cola como una gallina.
Aunque yo nunca me mueva por mí suben, por mi bajan; soy de diversas materias y mi utilidad la halagan.
