De nada me sirven,
estas cuatro patas,
que quieta estoy siempre,
sobre mí, el durmiente.
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En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
Me compran para dormir y me encanta sacudir. ¿Qué soy?
Lo usa el tendero para comer, lo lleva entero si sabes leer.
En el campo fui nacida, vestida de verdes ramas, y al pueblo me trajeron, para servir a las damas, a mí todo me regalan, caramelos, miel, melada, mas yo todo lo reparto, porque no sé comer nada.
Aunque yo nunca me mueva por mí suben, por mi bajan; soy de diversas materias y mi utilidad la halagan.
En lo más alto me ponen para que el aire me dé. El aire me zarandea, Y siempre lo miro a él.
Estoy dentro de él y no puedo entrar en él.
Un animalito con cuatro dientes, que nos trae comida muy diligente.
Habla y no tiene boca, oye y no tiene oído, es chiquito y hace ruido, muchas veces se equivoca.
Cuando la entrada yo les prohíbo, son muchos golpes los que recibo.
