De nada me sirven,
estas cuatro patas,
que quieta estoy siempre,
sobre mí, el durmiente.
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Es verdad que tú le miras, es mentira que te ve, sois iguales uno al otro, está claro que eres él.
Muchos golpes recibe cuando a la gente, la entrada prohíbe.
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.
Ni corre, ni vuela, pero siempre te precede, cuando vas o cuando llegas.
¿Quién será la desvelada, lo puedes tú discurrir? día y noche está acostada y no se puede dormir.
Un animalito con cuatro dientes, que nos trae comida muy diligente.
En invierno se usa porque da calor en verano estorba y se echa al rincón.
Es una pera colgada que toda la casa alumbra sin tener humo ni llama.
Cuando te veo me ves, cuando me ves te veo, y no te parezco feo.
