De nada me sirven,
estas cuatro patas,
que quieta estoy siempre,
sobre mí, el durmiente.
más adivinanzas de cosas de la casa...
En los baños suelo estar, aunque provengo del mar.
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
¿Que le pones a una caja que la hace más ligera?
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Tiene un ojo y nada ve, por abrir no es cosa dura, sin embargo por cerrar, sí que cierra y sí que es dura.
Pino sobre pino, sobre pino, lino, sobre lino, flores y alrededor amores.
Aunque músculos no tengo, los techos yo sostengo.
Doy vueltas y no soy tiempo, un secreto sé guardar, si no me cuidan, me pierdo. ¿Con mi nombre sabrás dar?
Cuando la entrada yo les prohíbo, son muchos golpes los que recibo.
