De nada me sirven,
estas cuatro patas,
que quieta estoy siempre,
sobre mí, el durmiente.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Está hecha de metal, de madera o de cristal y golpes siempre recibe cuando la entrada prohíbe.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Pequeña como una pera y alumbra la casa entera.
En el buen tiempo a nadie marea, en cuanto llueve repiquetea.
Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.
Con patas y espalda, no se mueve ni anda.
Muy bonito por delante y muy feo por detrás; me transformo a cada instante, pues imito a los demás.
Dicen que tiene y no tiene, mucho pincha, poco retiene.
Pino sobre pino, sobre pino, lino, sobre lino, flores y alrededor amores.
¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?
