De nada me sirven,
estas cuatro patas,
que quieta estoy siempre,
sobre mí, el durmiente.
más adivinanzas de cosas de la casa...
En lo más alto me ponen para que el viento me dé, soy guía para los hombres y siempre estoy de pié.
Doy vueltas y no soy tiempo, un secreto sé guardar, si no me cuidan, me pierdo. ¿Con mi nombre sabrás dar?
Dicen que tiene y no tiene, mucho pincha, poco retiene.
Cuando la entrada yo les prohíbo, son muchos golpes los que recibo.
Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.
En el buen tiempo a nadie marea, en cuanto llueve repiquetea.
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Tiene un ojo y nada ve, por abrir no es cosa dura, sin embargo por cerrar, sí que cierra y sí que es dura.
