adivinanzas para niños

De nada me sirven,
estas cuatro patas,
que quieta estoy siempre,
sobre mí, el durmiente.

 

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Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.

Un barbecho bien labrado, ni entra mula, ni entra arado.

La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!

Es verdad que tú le miras, es mentira que te ve, sois iguales uno al otro, está claro que eres él.

Cabezón y muy delgado, que se pone siempre negro, después de haber sido frotado.

Aunque yo nunca me mueva por mí suben, por mi bajan; soy de diversas materias y mi utilidad la halagan.

Es una caja habladora, que vive en todas las casas, y se calla a muy alta hora.

Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.

Muchos golpes recibe cuando a la gente, la entrada prohíbe.

Un campo bien labrado no gasta reja ni arado.