De nada me sirven,
estas cuatro patas,
que quieta estoy siempre,
sobre mí, el durmiente.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Dicen que tiene y no tiene, mucho pincha, poco retiene.
Ni corre, ni vuela, pero siempre te precede, cuando vas o cuando llegas.
Un campo bien labrado no gasta reja ni arado.
En lo más alto me ponen para que el viento me dé, soy guía para los hombres y siempre estoy de pié.
En la mesa me ponen y sobre mí todos comen.
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
Si me mojas hago espuma, con ojitos de cristal, y tu cuerpo se perfuma, mientras llega mi final.
Con patas y espalda, no se mueve ni anda.
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
Adivíname ésa.
