De nada me sirven,
estas cuatro patas,
que quieta estoy siempre,
sobre mí, el durmiente.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
Los tejados protejo y buenas canales dejo.
Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.
Aunque yo nunca me mueva por mí suben, por mi bajan; soy de diversas materias y mi utilidad la halagan.
Pequeña como una pera y alumbra la casa entera.
Cabezón y muy delgado, que se pone siempre negro, después de haber sido frotado.
Lámina que no se ve y nos protege del viento. Aunque la atraviesa el sol, se empaña con el aliento.
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
Me compran para dormir y me encanta sacudir. ¿Qué soy?
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
