adivinanzas para niños

De nada me sirven,
estas cuatro patas,
que quieta estoy siempre,
sobre mí, el durmiente.

 

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No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.

Tiene agua y no es botijo, está siempre en el jardín. Cada vez que se enrosca, aunque no espanta a una mosca tiene pinta de reptil. ¿Qué será?

Con mi cara tan cuadrada, lisa o con dibujitos, resignada y por los suelos, me repito, me repito...

Pequeña como una pera y alumbra la casa entera.

¿Quién será la desvelada, lo puedes tú discurrir? día y noche está acostada y no se puede dormir.

Doy vueltas y no soy tiempo, un secreto sé guardar, si no me cuidan, me pierdo. ¿Con mi nombre sabrás dar?

De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.

No pienses que es una col, o que baila el chachachá; búscala sobre tu cama, que yo te la he dicho ya.

Un barbecho bien labrado, ni entra mula, ni entra arado.

Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.