De nada me sirven,
estas cuatro patas,
que quieta estoy siempre,
sobre mí, el durmiente.
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Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.
Aunque de comida voy cargado, la gente me vacía, y nunca soy tragado.
Muy bonito por delante y muy feo por detrás; me transformo a cada instante, pues imito a los demás.
Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.
Vivo en alta situación y en continuo movimiento, con exactitud presento del aire la dirección.
Es una caja habladora, que vive en todas las casas, y se calla a muy alta hora.
Estoy dentro de él y no puedo entrar en él.
Aunque no hable, lo cuenta todo por cable.
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
Soy de cabeza redonda y me sostengo en un solo pie. Soy de tal fortaleza que a Dios hombre sujeté.
