De nada me sirven,
estas cuatro patas,
que quieta estoy siempre,
sobre mí, el durmiente.
más adivinanzas de cosas de la casa...
No pienses que es una col, o que baila el chachachá; búscala sobre tu cama, que yo te la he dicho ya.
Te lo digo y no me entiendes, no tengo boca y si tengo dientes
Doy vueltas y no soy tiempo, un secreto sé guardar, si no me cuidan, me pierdo. ¿Con mi nombre sabrás dar?
En un cuarto me arrinconan sin acordarse de mí, pero pronto van a buscarme cuando tienen que subir.
Ni corre, ni vuela, pero siempre te precede, cuando vas o cuando llegas.
Aunque al dormir me consultan, nunca suelo contestar.
Puede ser de Persia, puede ser de Ana, por más que se enrolle, se ve en la ventana.
Un campo bien labrado no gasta reja ni arado.
Soy de cabeza redonda y me sostengo en un solo pie. Soy de tal fortaleza que a Dios hombre sujeté.
En lo más alto me ponen para que el viento me dé, soy guía para los hombres y siempre estoy de pié.
