De nada me sirven,
estas cuatro patas,
que quieta estoy siempre,
sobre mí, el durmiente.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Es verdad que tú le miras, es mentira que te ve, sois iguales uno al otro, está claro que eres él.
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
Es una caja habladora, que vive en todas las casas, y se calla a muy alta hora.
Aunque soy iluminada siempre me tienen colgada.
Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
Muchos golpes recibe cuando a la gente, la entrada prohíbe.
Aunque músculos no tengo, los techos yo sostengo.
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
En el campo fui nacida, vestida de verdes ramas, y al pueblo me trajeron, para servir a las damas, a mí todo me regalan, caramelos, miel, melada, mas yo todo lo reparto, porque no sé comer nada.
