De nada me sirven,
estas cuatro patas,
que quieta estoy siempre,
sobre mí, el durmiente.
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En la mesa me ponen y sobre mí todos comen.
Aunque tengo cuatro patas, yo nunca puedo correr, tengo la comida encima, y no la puedo comer.
Adivíname ésa.
Aunque de comida voy cargado, la gente me vacía, y nunca soy tragado.
Muchos golpes recibe cuando a la gente, la entrada prohíbe.
En lo más alto me ponen para que el viento me dé, soy guía para los hombres y siempre estoy de pié.
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
Ni corre, ni vuela, pero siempre te precede, cuando vas o cuando llegas.
Todos me buscan, para descansar, si ya te lo he dicho, no lo pienses más.
¿Quién será la desvelada, lo puedes tú discurrir? día y noche está acostada y no se puede dormir.
