De nada me sirven,
estas cuatro patas,
que quieta estoy siempre,
sobre mí, el durmiente.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
Me compran para dormir y me encanta sacudir. ¿Qué soy?
En un cuarto me arrinconan sin acordarse de mí, pero pronto van a buscarme cuando tienen que subir.
Cuatro patas tiene, así como asiento; de ella me levanto y en ella me siento.
Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.
Es verdad que tú le miras, es mentira que te ve, sois iguales uno al otro, está claro que eres él.
Doy vueltas y no soy tiempo, un secreto sé guardar, si no me cuidan, me pierdo. ¿Con mi nombre sabrás dar?
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
Estoy dentro de él y no puedo entrar en él.
Puede ser de Persia, puede ser de Ana, por más que se enrolle, se ve en la ventana.
