De nada me sirven,
estas cuatro patas,
que quieta estoy siempre,
sobre mí, el durmiente.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Es venta y no se vende, es Ana, pero no es gente.
Aunque músculos no tengo, los techos yo sostengo.
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
Si me mojas hago espuma, con ojitos de cristal, y tu cuerpo se perfuma, mientras llega mi final.
Con mi cara tan cuadrada, lisa o con dibujitos, resignada y por los suelos, me repito, me repito...
Es tu favorita cuando sientes frío; la encuentras escrita en el verso mío.
Que timbre y número tenga y en verdad portal no sea es cierto, y el que desea hablar por él, no lo cuelga.
Todos me buscan, para descansar, si ya te lo he dicho, no lo pienses más.
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
Aunque yo nunca me mueva por mí suben, por mi bajan; soy de diversas materias y mi utilidad la halagan.
