De nada me sirven,
estas cuatro patas,
que quieta estoy siempre,
sobre mí, el durmiente.
más adivinanzas de cosas de la casa...
¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?
Tiene un ojo y nada ve, por abrir no es cosa dura, sin embargo por cerrar, sí que cierra y sí que es dura.
Habla y no tiene boca, oye y no tiene oído, es chiquito y hace ruido, muchas veces se equivoca.
Si me mojas hago espuma, con ojitos de cristal, y tu cuerpo se perfuma, mientras llega mi final.
Cuando la entrada yo les prohíbo, son muchos golpes los que recibo.
Dicen que tiene y no tiene, mucho pincha, poco retiene.
Soy de cabeza redonda y me sostengo en un solo pie. Soy de tal fortaleza que a Dios hombre sujeté.
Muy bonito por delante y muy feo por detrás; me transformo a cada instante, pues imito a los demás.
Estoy dentro de él y no puedo entrar en él.
Con patas y espalda, no se mueve ni anda.
