Del fin del estanque vengo,
para mirar a los niños,
a los cuales entretengo,
con saltos, juegos y brincos.
¿Quién soy?
más adivinanzas de animales...
¿Qué es, qué es, del tamaño de una nuez, que sube la cuesta y no tiene pies?
La jaula es su casa, su ropaje amarillo, con su canto alegra a todos los vecinos.
De tierra morena vengo, estirando y encogiendo, amárrenme las gallinas, que a los perros no les temo.
Por aquel camino va caminando quien no es gente; adivínelo el prudente que el nombre se quedó atrás.
Mientras ella cacarea, él va buscando pelea.
Sin tener alas yo vuelo. Tengo cola y no soy ave, y como usted muy bien sabe, sin viento me voy al suelo.
Alas de mil colores y se pierden entre las flores.
De celda en celda voy pero presa no estoy.
Jamás de su casa sale y corre el monte y el valle.
Topó mi padre en la iglesia con uno vestido de negro, ni era fraile, ni era cura, que era lo que dije primero.
