Del fin del estanque vengo,
para mirar a los niños,
a los cuales entretengo,
con saltos, juegos y brincos.
¿Quién soy?
más adivinanzas de animales...
No vuela y tiene un ala, no es camión y hace «cran».
Cargadas van, cargadas vienen y en el camino no se detienen.
Topó mi padre en la iglesia con uno vestido de negro, ni era fraile, ni era cura, que era lo que dije primero.
Llevo pijama a diario sin guardarlo en el armario.
Un espléndido abanico que no produce pavor, sus alas, plumas y pico son reales, sí señor.
Adivina, adivinanza ¿cuál es el ave que pica en la granja?
¿Quién es este que se arrima trayendo su casa encima?
A la orilla de los ríos, croan sin meterse en líos, saltos dan, mas no son osos sino animales verdosos.
Dos pinzas tengo, hacia atrás camino, de mar o de río en el agua vivo.
Es tan grande mi fortuna que estreno todos los años un vestido sin costura, de colores salpicado.
