Del fin del estanque vengo,
para mirar a los niños,
a los cuales entretengo,
con saltos, juegos y brincos.
¿Quién soy?
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Sal al campo por las noches, si me quieres conocer, soy señor de grandes ojos, cara seria y gran saber.
Por más que se suena el moco le cuelga.
Piensa poco y salta mucho, dime su nombre que no te escucho.
De colores muy galano, soy bruto y no lo parezco, perpetua prisión padezco, uso del lenguaje humano, si bien de razón carezco.
Mil damas en un camino sin polvo ni remolino.
Tengo ocho patas cargadas de ventosas, y paseo por las rocas, meciéndome en las olas. ¿Quién soy?
Tengo tinta, tengo plumas y brazos tengo, además, pero no puedo escribir, porque no aprendí jamás.
Un solo portero, un solo inquilino, tu casa redonda la llevas contigo.
Aunque no soy florista trabajo con flores y por más que me resista el hombre arrebata el fruto de mis labores.
Mi nombre lo leo, mi apellido es pardo, quién no lo adivine, es un poco tardo.
