Del fin del estanque vengo,
para mirar a los niños,
a los cuales entretengo,
con saltos, juegos y brincos.
¿Quién soy?
más adivinanzas de animales...
En el campo me crié dando voces como loca; me ataron de pies y manos para quitarme la ropa.
Canto en la orilla, vivo en el agua, no soy pescado, ni soy cigarra.
Duro por arriba, duro por abajo, cara de serpiente y patas de palo.
Adivina, adivinajera: no tiene traje y sí faltriquera.
¿Quién hace en los troncos su oscura casita y allí esconde, avara, cuanto necesita?
Su padre relincha con pésima voz, su madre rebuzna y suelta una coz.
Garra pero no mata, pata pero no de vaca.
Va caminando por un caminito, no tiene alas y va despacito.
De frente miro al sol sin que me ciegue, más alto vuelo que ave alguna, símbolo soy de imperios y reyes y dos cabezas a veces me dibujan. ¿Quién soy?
Anido en las torres, largo cuello tengo y todos los años por San Blas vengo.
