Del fin del estanque vengo,
para mirar a los niños,
a los cuales entretengo,
con saltos, juegos y brincos.
¿Quién soy?
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Alas de muchos colores se pierden entre las flores.
Orejas largas, rabo cortito; corro y salto muy ligerito.
Soy pequeño y alargado, en dos conchas colocado, como no puedo nadar, me pego a las rocas del mar.
¿Quién es este que se arrima trayendo su casa encima?
Es tan grande mi fortuna que estreno todos los años un vestido sin costura, de colores salpicado.
Mientras ella cacarea, él va buscando pelea.
Cuando nada en los ríos parece un tronco flotante, pero si muestra sus dientes todos huyen al instante.
En el estanque me admiran, por mi elegancia y belleza tengo cuello largo y fino y muy bonita cabeza.
Avión minúsculo, picando en barrena sobre nuestro músculo.
Sal al campo por las noches, si me quieres conocer, soy señor de grandes ojos, cara seria y gran saber.
