Donde nadie sube, trepo,
donde nadie anda, trisco,
muy poco estoy en el valle,
pues lo mío son los riscos.
más adivinanzas de animales...
Verde como el campo, campo no es, habla como el hombre, hombre no es.
Nadie admira tu cantar, ni tus patas, ni tu pico, ya que todos quedan prendados de tu abanico.
¿Qué animal de buen olfato, cazador dentro de casa, rincón por rincón repasa y lame, si pilla, un plato?
Dos torres altas, dos miradores, un quitamoscas, cuatro andadores.
Te doy leche y mi lana, y para hablar digo: «beeeee», si no adivinas mi nombre yo nunca te lo diré.
Si te pregunto cómo se llama este gran bicho, ya te lo he dicho.
¿Quién hace en los troncos su oscura casita y allí esconde, avara, cuanto necesita?
A la orilla de los ríos, croan sin meterse en líos, saltos dan, mas no son osos sino animales verdosos.
Del fin del estanque vengo, para mirar a los niños, a los cuales entretengo, con saltos, juegos y brincos. ¿Quién soy?
Un espléndido abanico que no produce pavor, sus alas, plumas y pico son reales, sí señor.
