Duro por arriba,
duro por abajo,
cara de serpiente
y patas de palo.
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Donde nadie sube, trepo, donde nadie anda, trisco, muy poco estoy en el valle, pues lo mío son los riscos.
Es blanca como la nieve, es negra como el carbón, las patas como una vela, el cuello como una hoz.
Las cinco vocales en su nombre lleva, y no siendo ave por la noche vuela.
Tengo ocho patas cargadas de ventosas, y paseo por las rocas, meciéndome en las olas. ¿Quién soy?
No vuela y tiene un ala, no es camión y hace «cran».
Dos torres altas, dos miradores, un quitamoscas, cuatro andadores.
Mientras ella cacarea, él va buscando pelea.
Con su risa mañanera toda la playa alborota, pescadora y marinera.
Larga y lisa, larga y lisa, llevo puesta una camisa, toda bordada, bordada, sin costura ni puntada.
Adivina quien soy yo. Que al ir parece que vengo, y al venir es que me voy.
