Duro por arriba,
duro por abajo,
cara de serpiente
y patas de palo.
más adivinanzas de animales...
Por aquel camino va caminando quien no es gente; adivínelo el prudente que el nombre se quedó atrás.
A la orilla de los ríos, croan sin meterse en líos, saltos dan, mas no son osos sino animales verdosos.
Mil damas en un camino sin polvo ni remolino.
Anido en las torres, largo cuello tengo y todos los años por San Blas vengo.
Tiene famosa memoria, gran tamaño y dura piel, y la nariz más grandota que en el mundo pueda haber.
Cuantas manos le dio el mar a este extraño pasajero que lo quieren contratar para que juegue de arquero ¿quién es?
Adivina quien soy yo. Que al ir parece que vengo, y al venir es que me voy.
Te doy leche y mi lana, y para hablar digo: «beeeee», si no adivinas mi nombre yo nunca te lo diré.
Vuelo de noche, duermo de día y nunca verás plumas en ala mía.
¿Quién hace en los troncos su oscura casita y allí esconde, avara, cuanto necesita?
