En la mesa me ponen
y sobre mí todos comen.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Cuando la entrada yo les prohíbo, son muchos golpes los que recibo.
Adivíname ésa.
Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.
Ni corre, ni vuela, pero siempre te precede, cuando vas o cuando llegas.
En un cuarto me arrinconan sin acordarse de mí, pero pronto van a buscarme cuando tienen que subir.
Sube llena, baja vacía, y si no se da prisa, la sopa se enfría,
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Todos me buscan, para descansar, si ya te lo he dicho, no lo pienses más.
