En la mesa me ponen
y sobre mí todos comen.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Muy bonito por delante y muy feo por detrás; me transformo a cada instante, pues imito a los demás.
Puede ser de Persia, puede ser de Ana, por más que se enrolle, se ve en la ventana.
En lo más alto me ponen para que el aire me dé. El aire me zarandea, Y siempre lo miro a él.
A la entrada de tu casa algo suena si lo aprietan y tu sales presurosa a abrir deprisa la puerta.
En el campo fui nacida, vestida de verdes ramas, y al pueblo me trajeron, para servir a las damas, a mí todo me regalan, caramelos, miel, melada, mas yo todo lo reparto, porque no sé comer nada.
Todos me buscan, para descansar, si ya te lo he dicho, no lo pienses más.
Sale de la sala, entra en la cocina, meneando la cola como una gallina.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
Ni corre, ni vuela, pero siempre te precede, cuando vas o cuando llegas.
