En la mesa me ponen
y sobre mí todos comen.
más adivinanzas de cosas de la casa...
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Doy vueltas y no soy tiempo, un secreto sé guardar, si no me cuidan, me pierdo. ¿Con mi nombre sabrás dar?
Aunque yo nunca me mueva por mí suben, por mi bajan; soy de diversas materias y mi utilidad la halagan.
¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
Con patas y espalda, no se mueve ni anda.
Pino sobre pino, sobre pino, lino, sobre lino, flores y alrededor amores.
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
Cuando te veo me ves, cuando me ves te veo, y no te parezco feo.
