En la mesa me ponen
y sobre mí todos comen.
más adivinanzas de cosas de la casa...
¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?
Tengo patas bien derechas, mas no me puedo mover, llevo a cuestas la comida y no la puedo comer.
Es una caja habladora, que vive en todas las casas, y se calla a muy alta hora.
Quien me mira se refleja así nadie tendrá una queja.
Dicen que tiene y no tiene, mucho pincha, poco retiene.
Su forma es de pera, aunque es de cristal da luz sin espera para cada cual.
Sale de la sala, entra en la cocina, meneando la cola como una gallina.
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.
Pequeña como una pera y alumbra la casa entera.
