En la mesa me ponen
y sobre mí todos comen.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.
En un cuarto me arrinconan sin acordarse de mí, pero pronto van a buscarme cuando tienen que subir.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
A la entrada de tu casa algo suena si lo aprietan y tu sales presurosa a abrir deprisa la puerta.
Un campo bien labrado no gasta reja ni arado.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Ni corre, ni vuela, pero siempre te precede, cuando vas o cuando llegas.
Su forma es de pera, aunque es de cristal da luz sin espera para cada cual.
Durante el verano escondido, en el invierno encendido.
Aunque soy iluminada siempre me tienen colgada.
