En la mesa me ponen
y sobre mí todos comen.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Estoy dentro de él y no puedo entrar en él.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Dicen que quien lo tiene es muy gracioso, se sacude en la mesa contra lo soso.
Quien me mira se refleja así nadie tendrá una queja.
Aunque músculos no tengo, los techos yo sostengo.
Durante el verano escondido, en el invierno encendido.
Con patas y espalda, no se mueve ni anda.
Vivo en alta situación y en continuo movimiento, con exactitud presento del aire la dirección.
Un animalito con cuatro dientes, que nos trae comida muy diligente.
Cuando la entrada yo les prohíbo, son muchos golpes los que recibo.
