En la mesa me ponen
y sobre mí todos comen.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.
Fui a la plaza y compré un negrito. Llegué a la casa y se puso coloradito. ¿Qué es?
Puede ser de Persia, puede ser de Ana, por más que se enrolle, se ve en la ventana.
Es venta y no se vende, es Ana, pero no es gente.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Todos me buscan, para descansar, si ya te lo he dicho, no lo pienses más.
Pequeña como una pera y alumbra la casa entera.
Al nacer fui maltratada, mi dueño me tiene amor, y aunque soy mujer honrada, me suele tener atada y con guardas mi señor.
Quien me mira se refleja así nadie tendrá una queja.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
