Fui a la plaza
y compré un negrito.
Llegué a la casa
y se puso coloradito.
¿Qué es?
más adivinanzas de cosas de la casa...
Los tejados protejo y buenas canales dejo.
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
Es verdad que tú le miras, es mentira que te ve, sois iguales uno al otro, está claro que eres él.
¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?
Pequeña como una pera y alumbra la casa entera.
Su forma es de pera, aunque es de cristal da luz sin espera para cada cual.
Adivíname ésa.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Cuatro patas tiene, así como asiento; de ella me levanto y en ella me siento.
