Fui a la plaza
y compré un negrito.
Llegué a la casa
y se puso coloradito.
¿Qué es?
más adivinanzas de cosas de la casa...
Un barbecho bien labrado, ni entra mula, ni entra arado.
Me compran para dormir y me encanta sacudir. ¿Qué soy?
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.
Todos me buscan, para descansar, si ya te lo he dicho, no lo pienses más.
Te lo digo y no me entiendes, no tengo boca y si tengo dientes
Los tejados protejo y buenas canales dejo.
Aunque al dormir me consultan, nunca suelo contestar.
Ni corre, ni vuela, pero siempre te precede, cuando vas o cuando llegas.
En lo más alto me ponen para que el aire me dé. El aire me zarandea, Y siempre lo miro a él.
