Fui a la plaza
y compré un negrito.
Llegué a la casa
y se puso coloradito.
¿Qué es?
más adivinanzas de cosas de la casa...
Sube llena, baja vacía, y si no se da prisa, la sopa se enfría,
En lo más alto me ponen para que el aire me dé. El aire me zarandea, Y siempre lo miro a él.
Muchos golpes recibe cuando a la gente, la entrada prohíbe.
Los tejados protejo y buenas canales dejo.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Pino sobre pino, sobre pino, lino, sobre lino, flores y alrededor amores.
En un cuarto me arrinconan sin acordarse de mí, pero pronto van a buscarme cuando tienen que subir.
Es una caja habladora, que vive en todas las casas, y se calla a muy alta hora.
Ni corre, ni vuela, pero siempre te precede, cuando vas o cuando llegas.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
