Fui a la plaza
y compré un negrito.
Llegué a la casa
y se puso coloradito.
¿Qué es?
más adivinanzas de cosas de la casa...
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Aunque de comida voy cargado, la gente me vacía, y nunca soy tragado.
Estoy dentro de él y no puedo entrar en él.
Sube llena, baja vacía, y si no se da prisa, la sopa se enfría,
En lo más alto me ponen para que el aire me dé. El aire me zarandea, Y siempre lo miro a él.
Con mi cara tan cuadrada, lisa o con dibujitos, resignada y por los suelos, me repito, me repito...
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
Aunque al dormir me consultan, nunca suelo contestar.
Al nacer fui maltratada, mi dueño me tiene amor, y aunque soy mujer honrada, me suele tener atada y con guardas mi señor.
Cuatro patas tiene, así como asiento; de ella me levanto y en ella me siento.
