Fui a la plaza
y compré un negrito.
Llegué a la casa
y se puso coloradito.
¿Qué es?
más adivinanzas de cosas de la casa...
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
Muy bonito por delante y muy feo por detrás; me transformo a cada instante, pues imito a los demás.
Adivíname ésa.
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
Cuatro patas tiene, así como asiento; de ella me levanto y en ella me siento.
Puede ser de Persia, puede ser de Ana, por más que se enrolle, se ve en la ventana.
En lo más alto me ponen para que el viento me dé, soy guía para los hombres y siempre estoy de pié.
Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.
Pequeña como una pera y alumbra la casa entera.
Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.
