adivinanzas para niños

Fui a la plaza
y compré un negrito.
Llegué a la casa
y se puso coloradito.
¿Qué es?

 

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Adivíname ésa.

Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.

Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.

Cuando te veo me ves, cuando me ves te veo, y no te parezco feo.

La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!

Pequeña como una pera y alumbra la casa entera.

Cuerpo de palo, cabeza de color, me encienden con cuidado y doy mucho calor. ¿Qué es ?

Tengo patas bien derechas, mas no me puedo mover, llevo a cuestas la comida y no la puedo comer.

Un campo bien labrado no gasta reja ni arado.

Tiene un ojo y nada ve, por abrir no es cosa dura, sin embargo por cerrar, sí que cierra y sí que es dura.