Fui a la plaza
y compré un negrito.
Llegué a la casa
y se puso coloradito.
¿Qué es?
más adivinanzas de cosas de la casa...
Cuatro patas tiene y no puede andar también cabecera sin saber hablar.
Puede ser de Persia, puede ser de Ana, por más que se enrolle, se ve en la ventana.
Un animalito con cuatro dientes, que nos trae comida muy diligente.
Con mi cara tan cuadrada, lisa o con dibujitos, resignada y por los suelos, me repito, me repito...
Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.
Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.
Pequeña como una pera y alumbra la casa entera.
Vivo en alta situación y en continuo movimiento, con exactitud presento del aire la dirección.
Doy vueltas y no soy tiempo, un secreto sé guardar, si no me cuidan, me pierdo. ¿Con mi nombre sabrás dar?
Te lo digo y no me entiendes, no tengo boca y si tengo dientes
