Fui a la plaza
y compré un negrito.
Llegué a la casa
y se puso coloradito.
¿Qué es?
más adivinanzas de cosas de la casa...
De mi madre nací yo, sin fundamento de padre, y luego me he muerto yo y de mi nació mi madre.
Lo usa el tendero para comer, lo lleva entero si sabes leer.
¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?
Puede ser de Persia, puede ser de Ana, por más que se enrolle, se ve en la ventana.
En el buen tiempo a nadie marea, en cuanto llueve repiquetea.
Es tu favorita cuando sientes frío; la encuentras escrita en el verso mío.
A la entrada de tu casa algo suena si lo aprietan y tu sales presurosa a abrir deprisa la puerta.
Si me mojas hago espuma, con ojitos de cristal, y tu cuerpo se perfuma, mientras llega mi final.
Soy de cabeza redonda y me sostengo en un solo pie. Soy de tal fortaleza que a Dios hombre sujeté.
En el campo fui nacida, vestida de verdes ramas, y al pueblo me trajeron, para servir a las damas, a mí todo me regalan, caramelos, miel, melada, mas yo todo lo reparto, porque no sé comer nada.
