Fui a la plaza
y compré un negrito.
Llegué a la casa
y se puso coloradito.
¿Qué es?
más adivinanzas de cosas de la casa...
Habla y no tiene boca, oye y no tiene oído, es chiquito y hace ruido, muchas veces se equivoca.
Adivíname ésa.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
Me compran para dormir y me encanta sacudir. ¿Qué soy?
¿Qué cosa es si hace espuma, lava la ropa y huele muy bien?
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
¿Quién será la desvelada, lo puedes tú discurrir? día y noche está acostada y no se puede dormir.
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
En el campo fui nacida, vestida de verdes ramas, y al pueblo me trajeron, para servir a las damas, a mí todo me regalan, caramelos, miel, melada, mas yo todo lo reparto, porque no sé comer nada.
Ni corre, ni vuela, pero siempre te precede, cuando vas o cuando llegas.
