Cabezón y muy delgado,
que se pone siempre negro,
después de haber sido frotado.
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Un barbecho bien labrado, ni entra mula, ni entra arado.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Al nacer fui maltratada, mi dueño me tiene amor, y aunque soy mujer honrada, me suele tener atada y con guardas mi señor.
Lámina que no se ve y nos protege del viento. Aunque la atraviesa el sol, se empaña con el aliento.
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
Cabezón y muy delgado, que se pone siempre negro, después de haber sido frotado.
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
Aunque yo nunca me mueva por mí suben, por mi bajan; soy de diversas materias y mi utilidad la halagan.
Es venta y no se vende, es Ana, pero no es gente.
Pino sobre pino, sobre pino, lino, sobre lino, flores y alrededor amores.
