La bruja con su manzana,
me hizo dormir,
pero el príncipe con su beso,
me despertó. ¡Qué feliz!
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Alto y flaco caballero justiciero y soñador, que, a lomos de Rocinante, a molinos se enfrentó creyendo que eran gigantes.
Mucho correr, mucho fregar y a sus hermanas trajes planchar pero, al final, ya lo verás, en el palacio, se casará.
¡Que sí! que me crece la nariz al mentir ¡ay de mí!
Por decir muchas mentiras, me ha crecido la nariz, pero, arrepentido luego, vuelvo a sentirme feliz.
Lleva la cara pintada, y unos grandes zapatones, ríen los chicos y grandes, con sus chistes y canciones.
Mi avión es una escoba; negra y fea me verán, persigo siempre a las hadas que al verme se espantarán.
Mi padre me llevó al bosque y el camino señalé marcándolo con piedrecitas para así poder volver.
Tiene nombre de joyero, menudo, blanco, ligero. Vive sin haber vivido y es de todos conocido.
Es fácil este acertijo, ganó merecida fama ensartando una manzana en la cabeza de su hijo.
Con su caballo y con su escudero sale por la Mancha este caballero. Quiere justicia, busca aventuras y encuentra palos y desventuras.
