La bruja con su manzana,
me hizo dormir,
pero el príncipe con su beso,
me despertó. ¡Qué feliz!
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Una pedrada fue suficiente para que un pequeño rey hiciese su gesta más valiente.
Alto y flaco caballero justiciero y soñador, que, a lomos de Rocinante, a molinos se enfrentó creyendo que eran gigantes.
Azul, o rosa, o cubista, siempre artista.
Una madrastra que es infernal, una manzana que es mortal, de amor un beso la salvará.
Ella no tiene pies, y si te descuidas, parece un pez.
Tiene nombre de joyero, menudo, blanco, ligero. Vive sin haber vivido y es de todos conocido.
Mi padre me llevó al bosque y el camino señalé marcándolo con piedrecitas para así poder volver.
¡Que sí! que me crece la nariz al mentir ¡ay de mí!
No soy ave ni pez, ni soy una cosa rara, y sin ser ave ni ser nada, soy ave y nada al revés.
Escudero regordete, a su Señor acompaña, envuelto en mil aventuras por los campos de la Mancha.
