La bruja con su manzana,
me hizo dormir,
pero el príncipe con su beso,
me despertó. ¡Qué feliz!
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Mi padre me llevó al bosque y el camino señalé marcándolo con piedrecitas para así poder volver.
La voz me quitaron para caminar, y el príncipe amado, me fue a rescatar.
Yo fui el primer hombre y, aunque lo que digo te asombre, es nada, al revés, mi nombre.
¡Qué suerte tiene esta señorita!, que tiene una varita, y cuando la agita, te convierte en princesita.
Es fácil este acertijo, ganó merecida fama ensartando una manzana en la cabeza de su hijo.
¡Que sí! que me crece la nariz al mentir ¡ay de mí!
Todo cubierto con traje blanco, cuando aparezco a todos espanto.
Le encanta la carne de ciervo y gamuza, le encanta la niña de la caperuza.
Ella no tiene pies, y si te descuidas, parece un pez.
Escudero regordete, a su Señor acompaña, envuelto en mil aventuras por los campos de la Mancha.
