adivinanzas para niños

Llegamos sin cesar, una tras otra,
desde el mar a la playa a descansar.
A veces, sin embargo, más furiosas,
los barcos podemos destrozar.

 

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Ni de día, ni de noche puede mi vela alumbrar, pero cuando sopla el viento muy bien suelo navegar.

Sin estrujarte el testuz y rápido cual centella, ¿sabrás decirme qué estrella nunca jamás tiene luz?

Olas me llevan, olas me traen, pero las velas nunca se me caen.

Un truquito este pez tiene que no todo el mundo sabe: si a su nombre quitas la «ene», va y se transforma en ave.

Adivina quien yo soy: al ir parece que vengo, y al venir, es que me voy.

Que lo busquen en el mar, porque en la tierra por más que aren, que aren, que en la tierra no lo encuentran.

Tengo ocho patas cargadas de ventosas, y paseo por las rocas, meciéndome en las olas. ¿Quién soy?

Las hijas de este animal son pequeñas y delgadas, pero por su gran sabor, son muy caras y apreciadas.

El cielo y la tierra se van a juntar; la ola y la nube se van a enredar. Vayas donde vayas siempre lo verás, por mucho que andes nunca llegarás.

¿Qué bicho dirás que es, que es algo y nada a la vez?