adivinanzas para niños

Llegamos sin cesar, una tras otra,
desde el mar a la playa a descansar.
A veces, sin embargo, más furiosas,
los barcos podemos destrozar.

 

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Las hijas de este animal son pequeñas y delgadas, pero por su gran sabor, son muy caras y apreciadas.

Adivina quien yo soy: al ir parece que vengo, y al venir, es que me voy.

Vivo en el mar sin ser pez y soy siempre juguetón; nunca me baño en el Rhin, pues soy el mismo del fin.

Ni de día, ni de noche puede mi vela alumbrar, pero cuando sopla el viento muy bien suelo navegar.

Un truquito este pez tiene que no todo el mundo sabe: si a su nombre quitas la «ene», va y se transforma en ave.

En mí se mueren los ríos, y por mí los barcos van, muy breve es el nombre mío, tres letras tiene, no más.

El cielo y la tierra se van a juntar; la ola y la nube se van a enredar. Vayas donde vayas siempre lo verás, por mucho que andes nunca llegarás.

Sin estrujarte el testuz y rápido cual centella, ¿sabrás decirme qué estrella nunca jamás tiene luz?

Lleva años en el mar  y aún no sabe nadar. 

Soy pequeño y alargado, en dos conchas colocado, como no puedo nadar, me pego a las rocas del mar.