adivinanzas para niños

Llegamos sin cesar, una tras otra,
desde el mar a la playa a descansar.
A veces, sin embargo, más furiosas,
los barcos podemos destrozar.

 

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Ni de día, ni de noche puede mi vela alumbrar, pero cuando sopla el viento muy bien suelo navegar.

El padre en el mar y el hijo a rezar.

Un truquito este pez tiene que no todo el mundo sabe: si a su nombre quitas la «ene», va y se transforma en ave.

Que lo busquen en el mar, porque en la tierra por más que aren, que aren, que en la tierra no lo encuentran.

Tengo el nombre de una niña, crezco en el fondo del mar y en la arena de la playa tú me puedes encontrar.

Tengo ocho patas cargadas de ventosas, y paseo por las rocas, meciéndome en las olas. ¿Quién soy?

En mí se mueren los ríos, y por mí los barcos van, muy breve es el nombre mío, tres letras tiene, no más.

Soy pequeño y alargado, en dos conchas colocado, como no puedo nadar, me pego a las rocas del mar.

¿Qué bicho dirás que es, que es algo y nada a la vez?

Adivina quien yo soy: al ir parece que vengo, y al venir, es que me voy.