Me componen cuatro palos
impresos en cartulina.
Tengo reyes y caballos,
seguro que me adivinas.
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Un combate que se entabla muy lento o con rapidez; ninguno de los dos habla; las piezas son más de diez.
Bajo mi carpa gigante, acojo a chicos y grandes; payasos y trapecistas son típicos en mis pistas.
Cuanto más y más lo llenas, menos pesa y sube más.
Tengo ruedas y pedales, cadenas y un manillar; te ahorras gasolina aunque te haga sudar.
En un suelo de baldosas unas blancas y otras negras, luchan reyes y peones, caballos, torres y reinas.
Miras adelante, haces ejercicio, das a los pedales, tienes equilibrio.
¿Qué juego será, que aunque nos movamos siempre nos quedamos en el mismo lugar?
Soy pequeña y de cristal, méteme en el hoyo y no perderás.
Cuando yo subo, tú bajas; si tú subes, bajo yo: a la misma altura nunca podemos estar los dos.
Con caras muy blancas llenas de lunares a unos damos suerte, a otros, pesares.
