Me componen cuatro palos
impresos en cartulina.
Tengo reyes y caballos,
seguro que me adivinas.
más adivinanzas de juegos y juguetes...
Sobre la mesa se pone, sobre la mesa se parte y entre todos se reparte, mas nunca, nunca, se come.
Sólo una faja es mi vestido, cuando me lo quitan arranco a bailar. Pies y manos no tengo, pero a los más jóvenes entretengo.
Todos dicen que me quieren para hacer buenas jugadas, y, en cambio, cuando me tienen me tratan siempre a patadas.
Yo-yo me subo, yo-yo me bajo; si lo adivinas eres muy majo.
Tengo ruedas y pedales, cadenas y un manillar; te ahorras gasolina aunque te haga sudar.
Cuando yo subo, tú bajas; si tú subes, bajo yo: a la misma altura nunca podemos estar los dos.
Tengo caballos que suben y bajan, dan vueltas y vueltas y nunca se cansan.
Con caras muy blancas llenas de lunares a unos damos suerte, a otros, pesares.
Es un bonito juego: tu te vas y yo me quedo; cuento, cuento, cuento y luego voy a tu encuentro.
Un combate que se entabla muy lento o con rapidez; ninguno de los dos habla; las piezas son más de diez.
