Me componen cuatro palos
impresos en cartulina.
Tengo reyes y caballos,
seguro que me adivinas.
más adivinanzas de juegos y juguetes...
Cuanto más y más lo llenas, menos pesa y sube más.
Todos dicen que me quieren para hacer buenas jugadas, y, en cambio, cuando me tienen me tratan siempre a patadas.
Un combate que se entabla muy lento o con rapidez; ninguno de los dos habla; las piezas son más de diez.
Soy pequeña y de cristal, méteme en el hoyo y no perderás.
Once jugadores del mismo color, diez van por el campo, detrás de un balón.
El rey y la reina con ocho peones, caballos y torres, combaten y comen.
Sólo una faja es mi vestido, cuando me lo quitan arranco a bailar. Pies y manos no tengo, pero a los más jóvenes entretengo.
Si sumas uno más uno evidente que da dos, y si da dos te descubro dos veces la solución de este juego de salón.
La pones sobre la mesa, la partes y la repartes pero nadie se la come.
Todos corren, uno pita, dos detienen, muchos gritan.
