Me componen cuatro palos
impresos en cartulina.
Tengo reyes y caballos,
seguro que me adivinas.
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Con caras muy blancas llenas de lunares a unos damos suerte, a otros, pesares.
¿Qué juego será, que aunque nos movamos siempre nos quedamos en el mismo lugar?
El rey y la reina con ocho peones, caballos y torres, combaten y comen.
Cuanto más y más lo llenas, menos pesa y sube más.
Alegría de niños soy por mi pausado vaivén; voy y vengo, vengo y voy y en muchos parques me ven.
Dieciséis personajes, con el rey y la reina, se enfrentan a otros tantos: si juegas mal te encontrarás perdido ¡y ganará el contrario!
En un suelo de baldosas unas blancas y otras negras, luchan reyes y peones, caballos, torres y reinas.
Todos corren, uno pita, dos detienen, muchos gritan.
Todos dicen que me quieren para hacer buenas jugadas, y, en cambio, cuando me tienen me tratan siempre a patadas.
Cómete la «e» y pon una «a». Mírala muy bien y échala a volar.
