Míralo del derecho y del revés,
va y viene, viene y va.
Si taba no es,
¿Qué será?
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Viajeras somos de negros vestidos, debajo de las tejas hacemos los nidos.
Trabajar, siempre mucho trabajé; aunque nunca estudié en la escuela me conocen bien; algunos dicen de mí: «terco bicho es» y Pinocho mucho se asustó cuando en mí casi se convirtió.
Topó mi padre en la iglesia con uno vestido de negro, ni era fraile, ni era cura, que era lo que dije primero.
Aunque no soy pajarillo canto sin ninguna pena y cuando en plural me usan represento la condena.
Tengo de rey la cabeza calzo espuela pavonada, llevo barba colorada, mi sueño temprano empieza y madrugo a la alborada.
Mi reinado está en el mar, soy de peso regordeta; un día, siglos atrás, me tragué entero a un profeta aunque luego lo expulsé al pensar que estaba a dieta.
Soy un animal pequeño, piensa mi nombre un rato, porque agregando una «n» tendrás mi nombre en el acto.
Garra pero no mata, pata pero no de vaca.
Con su risa mañanera toda la playa alborota, pescadora y marinera.
María Penacho parió un muchacho, ni vivo ni muerto, ni hembra ni macho.
