Míralo del derecho y del revés,
va y viene, viene y va.
Si taba no es,
¿Qué será?
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Mi reinado está en el mar, soy de peso regordeta; un día, siglos atrás, me tragué entero a un profeta aunque luego lo expulsé al pensar que estaba a dieta.
De China vengo, en Murcia vivo, como morera, seda fabrico.
María Penacho parió un muchacho, ni vivo ni muerto, ni hembra ni macho.
Soy pequeño y alargado, en dos conchas colocado, como no puedo nadar, me pego a las rocas del mar.
Chao, chao, rabito «alzao».
Viajeras somos de negros vestidos, debajo de las tejas hacemos los nidos.
Lo mismo que un galgo valgo, su retrato soy y amigo, y si por el campo salgo, las liebres mucho persigo, y es cierto que no soy galgo.
Cargadas van, cargadas vienen y en el camino no se detienen.
Míralo del derecho y del revés, va y viene, viene y va. Si taba no es, ¿Qué será?
Un espléndido abanico que no produce pavor, sus alas, plumas y pico son reales, sí señor.
