Míralo del derecho y del revés,
va y viene, viene y va.
Si taba no es,
¿Qué será?
más adivinanzas de animales...
Anda, nada, vuela, no gasta zapato, va dejando estela.
Donde nadie sube, trepo, donde nadie anda, trisco, muy poco estoy en el valle, pues lo mío son los riscos.
Es la reina de los mares, su dentadura es muy buena, y por no ir nunca vacía, siempre dicen que va llena.
De verde esmeralda sobre la tapiada, rabo rabilargo, pata estirada, corre que te corre, mocita salada.
El roer es mi trabajo, el queso mi aperitivo y el gato ha sido siempre mi más temido enemigo.
Te doy leche y mi lana, y para hablar digo: «beeeee», si no adivinas mi nombre yo nunca te lo diré.
Orejas largas, rabo cortito; corro y salto muy ligerito.
Con su risa mañanera toda la playa alborota, pescadora y marinera.
María Penacho parió un muchacho, ni vivo ni muerto, ni hembra ni macho.
Es tan grande mi fortuna que estreno todos los años un vestido sin costura, de colores salpicado.
