Mis patas largas,
mi pico largo,
hago mi casa
en el campanario.
más adivinanzas de animales...
Te doy leche y mi lana, y para hablar digo: «beeeee», si no adivinas mi nombre yo nunca te lo diré.
María Penacho parió un muchacho, ni vivo ni muerto, ni hembra ni macho.
Del agua soy, tierra y aire cuando de andar me canso, si se me antoja vuelo si se me antoja nado.
Lo rascaba llorando de la crin a la cola y en él se iba trotando por una loma.
Un solo portero, un solo inquilino, tu casa redonda la llevas contigo.
Prima hermana del conejo, aunque de lomo más alto, domina bien la carrera y el salto.
Para ser más elegante no usa guante ni chaqué sólo cambia en un instante por una "efe" la "ge".
Con su trompa preparada pasa a tu lado zumbando, se posa en tu piel desnuda y tu sangre va chupando.
Volando en el aire, y besando las flores, se pasa su vida, de luz y colores.
Del fin del estanque vengo, para mirar a los niños, a los cuales entretengo, con saltos, juegos y brincos. ¿Quién soy?
