adivinanzas para niños

Nadie admira tu cantar,
ni tus patas, ni tu pico,
ya que todos quedan
prendados de tu abanico.

 

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Cuando nada en los ríos parece un tronco flotante, pero si muestra sus dientes todos huyen al instante.

Del fin del estanque vengo, para mirar a los niños, a los cuales entretengo, con saltos, juegos y brincos. ¿Quién soy?

Con su trompa preparada pasa a tu lado zumbando, se posa en tu piel desnuda y tu sangre va chupando.

Es negro como un curita y no se cansa de hacer bolitas.

Lo mismo que un galgo valgo, su retrato soy y amigo, y si por el campo salgo, las liebres mucho persigo, y es cierto que no soy galgo.

Teje con maña, caza con saña.

Mi reinado está en el mar, soy de peso regordeta; un día, siglos atrás, me tragué entero a un profeta aunque luego lo expulsé al pensar que estaba a dieta.

De colores verderones, ojos grandes y saltones, tenemos las patas de atrás muy largas para saltar.

Tengo alas y pico y hablo y hablo sin saber lo que digo.

Lo rascaba llorando de la crin a la cola y en él se iba trotando por una loma.