Sal al campo por las noches,
si me quieres conocer,
soy señor de grandes ojos,
cara seria y gran saber.
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Todo lo lleva delante, los colmillos para la lucha y la trompa para la ducha.
Me roban mi vestidura porque la fuerza es su ley y visten con mis despojos desde el esclavo hasta el rey.
Cuantas manos le dio el mar a este extraño pasajero que lo quieren contratar para que juegue de arquero ¿quién es?
Por más que se suena el moco le cuelga.
Soy señor muy elegante y excelente nadador, y puedo hacer con mi cuello signos de interrogación.
Cargadas van, cargadas vienen y en el camino no se detienen.
Mi nombre lo leo, mi apellido es pardo, quién no lo adivine, es un poco tardo.
¿Quién hace en los troncos su oscura casita y allí esconde, avara, cuanto necesita?
Tiene lamparitas de luz verde y cuando es de noche las enciende.
¿Qué clarín suena en la noche que a todos desvela al punto? No es soldado, ni marino, ni músico de conjunto.
