Soy el que jamás descansa
y va y viene sin cesar.
Nunca me puedo secar.
Jamás te aburre mi danza.
En presencia o añoranza
tu siempre me vas a amar.
más adivinanzas sobre el mar y la playa...
Sin estrujarte el testuz y rápido cual centella, ¿sabrás decirme qué estrella nunca jamás tiene luz?
Lleva años en el mar y aún no sabe nadar.
Sobre la vaca, la «o», a que no lo aciertas, no.
El padre en el mar y el hijo a rezar.
Las hijas de este animal son pequeñas y delgadas, pero por su gran sabor, son muy caras y apreciadas.
No pienses en otras cosas, que las tienes en el mar, o las ves llegar furiosas, o las ves mansas llegar.
Dos pinzas tengo, hacia atrás camino, de mar o de río en el agua vivo.
Adivina quien yo soy: al ir parece que vengo, y al venir, es que me voy.
Haciendo ruido ya vienen, haciendo ruido se van; y, cuando mañana vuelvan, de igual manera se irán.
Llegamos sin cesar, una tras otra, desde el mar a la playa a descansar. A veces, sin embargo, más furiosas, los barcos podemos destrozar.
