Soy redonda como el mundo
al morir me despedazan,
me reducen a pellejo
y todo el jugo me sacan
más adivinanzas de frutas...
Ave soy, pero no vuelo; mi nombre es cosa muy llana: soy una simple serrana, hija de un hijo del suelo.
Son de color chocolate, se ablandan con el calor y si se meten al horno explotan con gran furor.
No soy de oro, plata no soy; ya te he dicho quién soy.
Del nogal vengo, y en el cuello del hombre me cuelgo.
Era un sol en miniatura y en el árbol la encontré. Cuando sin piel la dejé, me fascinó su frescura. ¿Qué es?
Es como algunas cabezas y lleva dentro un cerebro, si la divido en dos piezas y la como, lo celebro.
A mi me tratan de santa y traigo conmigo el día, soy redonda y encarnada y tengo la sangre fría.
Es santa y no bautizada, y trae consigo el día, gorda es y colorada y tiene la sangre fría.
Oro parece, plata no es, abre la cortina y verás lo que es
A veces blanquita, a veces negrita y siempre bolita.
