Soy redonda como el mundo
al morir me despedazan,
me reducen a pellejo
y todo el jugo me sacan
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No soy de oro, plata no soy; ya te he dicho quién soy.
A veces blanquita, a veces negrita y siempre bolita.
Una madre con cien hijas y a todas pone camisas.
Ave y no vuela, llana y es curva. Quien no adivine ésta, no adivinará ninguna.
Ni espero que me lo aciertes, ni espero que me bendigas, y, con un poco de suerte, espero que me lo digas.
Son de color chocolate, se ablandan con el calor y si se meten al horno explotan con gran furor.
Somos verdes y amarillas, también somos coloradas, es famosa nuestra tarta y también puedes comernos sin que estemos cocinadas.
Tengo duro cascarón, pulpa blanca y líquido dulce en mi interior.
Soy redonda como el mundo al morir me despedazan, me reducen a pellejo y todo el jugo me sacan
A esta fruta se le culpa y fue cosa del demonio, pues comieron de su pulpa los del primer matrimonio.
