adivinanzas para niños

Tengo nombre de ciudad,
con cierta fruta concuerdo
y muerdo en la realidad.
¿Qué soy?

 

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No soy de oro, plata no soy; ya te he dicho quién soy.

Somos cien hermanitos, todos muy igualitos y estamos encerrados en un globo bonito.

Una madre con cien hijas y a todas pone camisas.

Ni espero que me lo aciertes, ni espero que me bendigas, y, con un poco de suerte, espero que me lo digas.

Agrio es su sabor, bastante dura su piel y si lo quieres tomar tendrás que estrujarlo bien.

Era un sol en miniatura y en el árbol la encontré. Cuando sin piel la dejé, me fascinó su frescura. ¿Qué es?

Ave soy, pero no vuelo; mi nombre es cosa muy llana: soy una simple serrana, hija de un hijo del suelo.

Campanita, campanera, blanca por dentro, verde por fuera, si no lo adivinas, piensa y espera.

A esta fruta se le culpa y fue cosa del demonio, pues comieron de su pulpa los del primer matrimonio.

Del nogal vengo, y en el cuello del hombre me cuelgo.